El faro de Alejandría
UN CONOCIMIENTO RECUPERADO
©Giuseppe Isgró C.
Denota,
sin duda alguna, profunda percepción de la realidad sobre la reencarnación y
sus leyes vinculantes, el ensayo de
Allan Kardec, signado con el epígrafe 222, en El Libro de los Espíritus.
Quienes,
ahora, lo leemos, vemos con naturalidad los distintos aspectos comentados por
el maestro y forman parte de nuestro bagaje de conocimientos normales, ya que
constituyen conceptos básicos y esenciales en el ámbito de la Doctrina
Universal, hoy en día.
Es
cierto, hoy en día. Pero, que ocurría en el tiempo en que se publicó El Libro
de los Espíritus, en 1857?
En
esa época, Allan Kardec, con su magna obra, volvía a colocar en el tapete el
tema de la Reencarnación y la Ley de compensación, entre otros principios,
después de que, durante 1.600 años, ese movimiento nacido en el primer Concilio
de Nicea, en la ciudad de Isnik, Turquía, en el año 325 de nuestra era,
comenzara un proceso sistemático, a sangre y fuego, de tergiversación
histórico-espiritual que culminó en el olvido, virtualmente total, del tema de
la reencarnación, en la memoria colectiva del mundo occidental.
Es
cierto que hubo pensadores que se ocuparon del tema de la reencarnación, como
fue el caso de Marsilio Ficino, en el siglo XV, durante el Renacimiento, quien les explica a sus
discípulos que, al leer un ensayo de Plotino, tuviesen presente de que se trata
del mismo Espíritu de Platón, lo que indica que conocía la temática con
precisión. Además, Ficino percibía que él mismo era una reencarnación del
ilustre filósofo ateniense. La elevación de su obra, entre la que se cuenta su
Teología Platónica, denota un nivel equivalente entre Platón, Plotino y
Marsilio Ficino. Es decir, un hilo conductor se manifiesta en el pensamiento de
los tres.
En
el siglo XIX, el tema de la Reencarnación se reactiva con Allan Kardec, con la
publicación de El Libro de los Espíritus, marcando una nueva era a partir de
entonces: La del Espíritu.
También
retoma la temática palingenésica Madame
Blavasky, en 1875, con la fundación de la Sociedad Teosófica, y el excelente
grupo de ocultistas franceses. Hacia finales del siglo XIX, el Dr. Gerard
Encausse, -Papus-, publica un excelente libro sobre Reencarnación, y el tema ya
pasa a ser materia de estudio en el ámbito occidental.
En
Oriente, siempre se mantuvo la continuidad en el estudio de la Reencarnación,
desde la más remota antigüedad. Las Leyes de Manú, del siglo XXXVIII antes de
nuestra era, hablan de Reencarnación y de la ley del karma; el Bagavad Gita, es
una joya del pensamiento universal que aporta un conocimiento avanzado sobre
ambas doctrinas y otros que les son inherentes. El hinduismo, el budismo, y
otras corrientes de pensamientos, al igual que los más importantes pensadores
de todos los tiempos, sustentan ideas claras y precisas al respecto.
Tomando
en cuenta que Kardec se inicia en la investigación espirita en 1854, y que la
publicación de El libro de los Espíritus se lleva a cabo el 18 de abril de
1857, es decir, tres años después, la labor que llevó a cabo este insigne
humanista fue gigantesca, de por sí. Solamente la concepción de las preguntas
que formuló a los Espíritus, el ordenamiento de las respuestas, las
repreguntas, y los comentarios que en toda la obra va colocando, en donde su
propia percepción tiene algo importante que aportar, demuestran un intenso
trabajo y una preparación previa importante. Sin duda, el elevado nivel
formativo en la cultura clásica, científica, filosófica y en las doctrinas
orientalistas, le aportaban una visión trascendental que contribuyó a la
universalidad de su pensamiento.
El mencionado comentario signado con el epígrafe 222, de Allan Kardec, en El Libro de los Espíritus, sobre la
Pluralidad de Existencias, indica que, en solo tres años de estudio, había
desarrollado su pensamiento sobre la Reencarnación y todas las leyes que les
son vinculantes, además de una visión integral de la doctrina espirita. Su
excelencia permite que, aún después de tanto tiempo, conserven plena vigencia.
Repetimos,
hoy nos parecen ideas normales, pero, en su época, Kardec fue un pionero, y el
primero que, en el siglo XIX retoma el hilo de continuidad, en la materia, en
el mundo occidental, dando acceso al sol del porvenir, del progreso y de la
sabiduría espiritual en un grado como nunca antes lo hubo, y pese al férreo
esfuerzo de la tergiversación histórico espiritual nacida en Nicea y continuada
a lo largo de toda la edad media, y aún mantenida hasta la época de Allan
Kardec.
Empieza
la nueva era de luz ya imparable, a partir de entonces, y hoy, con las
investigaciones científicas realizadas por las más importantes universidades
del mundo, alcanzan, ya, a más de cinco mil los casos de reencarnación
científicamente comprobados. Entre los eminentes exponentes descuellan las
figuras de los Dres. Ian Stevenson y Hamendranath Banarjé.
Empero,
se cuentan por millares los estudiosos de la Reencarnación y de las leyes que
les son inherentes, que están transformando la conciencia de la humanidad a
nivel global. Muchas instituciones vinculadas con la espiritualidad deberán, en
corto tiempo, reformular sus doctrinas, so pena de desaparecer del escenario,
por cuanto han dejado, ya, de representar la verdad universal.
La
verdad universal se impone siempre; la luz evacua la oscuridad. El bien
prevalece sobre el mal. El conocimiento emancipará al ser humano. Los temas
vinculados con la Doctrina de la Reencarnación y la ley del karma, y otros
principios inherentes, contribuirán a forjar esa humanidad con la conciencia
elevada creadora de la nueva edad de oro en el planeta Tierra.
Hoy
en día más del 80% de la humanidad cree en la supervivencia del Espíritu y en
la Reencarnación. El resto, es cuestión de tiempo. De nada sirve cerrar los
ojos frente a la realidad y tratar de opacar la luz del sol con un dedo.
Concluimos,
dejando constancia de que, una de las obras más portentosas sobre el tema de la
Reencarnación y sus valores intrínsicos, inspirada en la del Maestro de Lyon, es
la de Amalia Domingo Soler, que lo estudia en las más amplias vertientes y
variantes. Sus obras: Hechos que prueban…, Te perdono, y su extensa
bibliografía, ofrecen al estudioso la más amplia enciclopedia sobre la
Reencarnación. En cada ensayo se plasma el genio inigualable de esta insigne y
relevante exponente de la Doctrina Universal.
222:
El Libro de los Espíritus, dice: -“… la pluralidad de las existencias explica lo que sin
ella es inexplicable”.- (…).

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