EXÉGESIS 797
© Giuseppe Isgró C.
796. Qué
podrá inducir al ser humano a reformar sus leyes?
-“La fuerza
natural de las cosas y la autoridad de los honestos que les guían en la vía del
progreso. Muchas leyes han sido ya reformadas y otras más lo serán. Esperad!
El Libro de
los Espíritus
Allan Kardec
EXÉGESIS:
En la medida en que los Estados de conciencia se elevan, en las estaciones de
la vida, o grados de progresos, las civilizaciones adelantadas van adecuando
las leyes de acuerdo con las inquietudes de los tiempos.
Cuando
le preguntaron a Solón si con el código de leyes que acababa de promulgar había
logrado un código de leyes excelentes, él respondió que había sintetizado un
cuerpo de leyes que los atenienses podían soportar. Esto quiere decir, hasta
donde alcanzaba el grado de conciencia de los griegos de la época, para
cumplirlas voluntariamente.
Hoy en
día las leyes penales siguen siendo excesivamente severas, y aun así no evitan
que se sigan cometiendo delitos de diversas índoles. La severidad de las leyes no
es la mejor manera de evitar que se infrinjan los derechos ajenos. Sino la
educación en los valores; la comprensión de las leyes de justicia y
compensación. Lo que se debe, se paga. Las severas leyes penales, aparte que no
constituyen frenos para evitar que sigan cometiéndose delitos penales, o de
otra naturaleza, el castigo severo no determina que el infractor, siendo
castigado, pague el daño causado a terceras personas. El que ocasiona un daño,
debe pagarlo. Y si debe pagarlo, procurará no incurrir en las acciones
indebidas. Preferirá trabajar honestamente para obtener lo que quiere, ya que,
de todas maneras tendrá que pagar.
Es
preciso enseñar desde la más temprana infancia los valores del amor, de la
prudencia, de la justicia, de la fortaleza, de la templanza, de la belleza, del
equilibrio, del deber, de la disciplina, del trabajo, del respeto, de la
dignidad, de la honradez, del honor y de las buenas costumbres.
La
conciencia de lo que representan los valores en los pensamientos, sentimientos,
palabras y actos, guía y orienta la propia conducta dentro de los parámetros de
los atributos divinos, manteniendo, cada persona, una vida ejemplar, en armonía
con todos y con el Todo.
La vida
ejemplar que cada quien podrá desarrollar bajo la égida de los valores
universales, constituirá un modelo a emular.
Las
leyes se irán depurando, constituirán garantía del goce de los propios derechos
y del cumplimiento de las obligaciones inherentes.
La
manipulación de las legislaciones que aún hoy en día se efectúa en todos los
países, aún en los más desarrollados, no deben violentar los derechos de ningún
sector de la sociedad.
Es una
labor de profilaxis jurídicas a cargo de los abogados de orientar a los
ciudadanos para que se abstengan de ejecutar acciones ajenas al derecho. Si
todos los abogados cumpliéramos con nuestro deber de pedagogos natos en los
valores universales, los Tribunales estarían vacíos, excepto por la realización
de actos puntuales y administrativos.
Se han
observado aberraciones jurídicas en muchos Estados al legalizar matrimonios
entre personas del mismo sexo, creando enorme confusión en los niños y en las
nuevas generaciones emergentes. Se ha legalizado el aborto, manifestando la
inconciencia jurídica del crimen que representa en cualquier momento de la
gestación. Las penas de desencarnación, siguen siendo una expresión de
barbarie, donde el Estado se ubica en el mismo nivel del criminal más vil. Las
sanciones penales en los delitos fiscales, con privación de la libertad, deben
ser reorientadas, poniendo por encima del aprovechamiento económico del Estado,
al ser humano, a cuya educación debe proveer.
El
Estado, en todas las vertientes y variantes, debe ser garante de todos los
derechos humanos.

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