martes, 20 de agosto de 2019

EXÉGESIS 797




EXÉGESIS 797

© Giuseppe Isgró C.

796. Qué podrá inducir al ser humano a reformar sus leyes?
-“La fuerza natural de las cosas y la autoridad de los honestos que les guían en la vía del progreso. Muchas leyes han sido ya reformadas y otras más lo serán. Esperad!
El Libro de los Espíritus
Allan Kardec

EXÉGESIS: En la medida en que los Estados de conciencia se elevan, en las estaciones de la vida, o grados de progresos, las civilizaciones adelantadas van adecuando las leyes de acuerdo con las inquietudes de los tiempos.

Cuando le preguntaron a Solón si con el código de leyes que acababa de promulgar había logrado un código de leyes excelentes, él respondió que había sintetizado un cuerpo de leyes que los atenienses podían soportar. Esto quiere decir, hasta donde alcanzaba el grado de conciencia de los griegos de la época, para cumplirlas voluntariamente.

Hoy en día las leyes penales siguen siendo excesivamente severas, y aun así no evitan que se sigan cometiendo delitos de diversas índoles. La severidad de las leyes no es la mejor manera de evitar que se infrinjan los derechos ajenos. Sino la educación en los valores; la comprensión de las leyes de justicia y compensación. Lo que se debe, se paga. Las severas leyes penales, aparte que no constituyen frenos para evitar que sigan cometiéndose delitos penales, o de otra naturaleza, el castigo severo no determina que el infractor, siendo castigado, pague el daño causado a terceras personas. El que ocasiona un daño, debe pagarlo. Y si debe pagarlo, procurará no incurrir en las acciones indebidas. Preferirá trabajar honestamente para obtener lo que quiere, ya que, de todas maneras tendrá que pagar.

Es preciso enseñar desde la más temprana infancia los valores del amor, de la prudencia, de la justicia, de la fortaleza, de la templanza, de la belleza, del equilibrio, del deber, de la disciplina, del trabajo, del respeto, de la dignidad, de la honradez, del honor y de las buenas costumbres.

La conciencia de lo que representan los valores en los pensamientos, sentimientos, palabras y actos, guía y orienta la propia conducta dentro de los parámetros de los atributos divinos, manteniendo, cada persona, una vida ejemplar, en armonía con todos y con el Todo.

La vida ejemplar que cada quien podrá desarrollar bajo la égida de los valores universales, constituirá un modelo a emular.

Las leyes se irán depurando, constituirán garantía del goce de los propios derechos y del cumplimiento de las obligaciones inherentes.

La manipulación de las legislaciones que aún hoy en día se efectúa en todos los países, aún en los más desarrollados, no deben violentar los derechos de ningún sector de la sociedad.

Es una labor de profilaxis jurídicas a cargo de los abogados de orientar a los ciudadanos para que se abstengan de ejecutar acciones ajenas al derecho. Si todos los abogados cumpliéramos con nuestro deber de pedagogos natos en los valores universales, los Tribunales estarían vacíos, excepto por la realización de actos puntuales y administrativos.

Se han observado aberraciones jurídicas en muchos Estados al legalizar matrimonios entre personas del mismo sexo, creando enorme confusión en los niños y en las nuevas generaciones emergentes. Se ha legalizado el aborto, manifestando la inconciencia jurídica del crimen que representa en cualquier momento de la gestación. Las penas de desencarnación, siguen siendo una expresión de barbarie, donde el Estado se ubica en el mismo nivel del criminal más vil. Las sanciones penales en los delitos fiscales, con privación de la libertad, deben ser reorientadas, poniendo por encima del aprovechamiento económico del Estado, al ser humano, a cuya educación debe proveer.

El Estado, en todas las vertientes y variantes, debe ser garante de todos los derechos humanos.


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