lunes, 19 de agosto de 2019

EXÉGESIS 978




EXÉGESIS 978


©Giuseppe Isgró C.


978. El recuerdo de las culpas que el Espíritu ha podido cometer mientras era imperfecto, no turba su felicidad, cuando se haya hecho puro?
-“No, porque las ha redimido, saliendo victorioso de las pruebas a las cuales se había sometido con aquel fin”-.
El Libro de los Espíritus
Allan Kardec

EXÉGESIS: Decía Confucio: -“No hay que vanagloriarse de nunca caer, sino de levantarse cada vez que se cae”. El Espíritu emana a la conciencia individual perfecto, con todo el potencial infinito de los atributos divinos, pero sin experiencia, y sin conciencia del gran tesoro del cual es poseedor. Lo va descubriendo por ensayo y error, a medida que experimenta necesidades, y encuentra la manera de satisfacerlas, experimentando placer por sus logros, y frustración e insatisfacción por las ausencias de éxitos inherentes.
El placer y el dolor, el dulce y el amargo, la satisfacción y la insatisfacción, constituyen experiencias que le indican lo que debe hacer y lo que debe evitar.
La experiencia es la auténtica maestra que desarrolla la aptitud del Espíritu, así como su inteligencia, carácter y conciencia perceptiva, comprensiva y realizadora.
Igualmente, experimenta satisfacción cada vez que compensa las deudas en que incurre, reparando el daño efectuado, a conciencia o inconscientemente. Aprende a respetar los derechos ajenos, y percibe, haciendo  respetar, los propios, de manera civilizada, educadamente. Como decía Lao Tse, en el Tao: -Cuando se descubre lo que es el bien, se reconoce lo que es el mal; a partir de ese momento, se elige conscientemente el bien, lo positivo, lo justo y lo sensato en sus pensamientos, sentimientos, palabras y actos, adquiriendo pureza en las intenciones y resultados correctos en todo lo que piensa, siente, diga o haga.
La conciencia de que ya, en los estados de conciencia, y en las estaciones, o grados de progreso en que se encuentra, le permiten mantenerse en la senda justa y perfecta, aunque siempre perfectible en mayor grado, le aporta la confianza y la prudencia, de estar recorriendo el noble sendero óctuple a que hacía referencia Sidharta Gautama: en las opiniones y decisiones tomadas de acuerdo a los valores universales expresados en su conciencia, en el nivel en que se encuentra, en primer lugar. Por eso su visión debe sustentarse en la sabiduría de los valores universales, o atributos divinos expresados en su conciencia, por los sentimientos inherentes.
Luego, precisa forjarse justos y correctos propósitos de vida, a corto, mediano, largo y macro plazo, para vivir una vida con sentido lógico sujeto a los planes existenciales de la Ley Cósmica. Debe pronunciar palabras nobles, justas y correctas, manteniendo la armonía con todos y en todo, sobre todo con sus pensamientos positivos. La armonía de pensamientos y sentimientos, es la clave, siempre en polaridad positiva, que manifiesta la luz y el lado placentero de la vida.
Siguen las acciones correctas, en todo y con todos, aún con los integrantes de los otros reinos naturales. Quien produzca sufrimientos a los miembros de los otros tres reinos naturales: animal, vegetal y mineral, cómo podrá vivir una vida satisfactoria? La experiencia de los efectos que provoca en otros, purifica su propio Espíritu y el velo de la separación, que le permite ver claro, que lo mismo que da, recibe, lo que provoca en otros, lo experimentará en carnes propios, o en su conciencia y hasta que no compense el sufrimiento producido en otros, no alcanzará la paz, jamás. Causa y efecto, siembra y recogida, acción y reacción, karma y vipaka. No hay escapatoria posible, ya que las de justicia, compensación y afinidad rigen todo y ordenan a cada ser y cosa, de acuerdo al justo orden que le corresponde en armonía con sus suma existencial. La ley de afinidad es la ordenadora del universo de acuerdo al sentido estricto de la justicia, y a los propios merecimientos.
Los justos medios de sustentamiento de vida permiten a cada ser mantenerse en el noble sendero de la felicidad y la autorrealización, constantes. El reto esfuerzo permite realizar todo propósito que se haya antepuesto como objetivo, en todos los ámbitos existencias. Todo es posible alcanzarlo si se persiste, tenazmente, en el esfuerzo, en el trabajo, en el estudio y en la dedicación del cultivo de cualquier arte, ciencia o realización que se haya elegido. Nada hay imposible para nada si adquiere conciencia de lo que anhela y se avoca en su logro con el justo y correcto esfuerzo, en el espacio y tiempo.
La recta atención permite alcanzar la conciencia perceptiva, comprensiva y realizadora de todas las cosas.
La recta concentración potencia el propio potencial en la realización de pensamientos, sentimientos, palabras y actos en base a estrictas prioridades, de acuerdo a la escala jerárquica de necesidades y motivaciones. Una cosa prioritaria a la vez, es la clave para lograr todo lo que se anhela, y resolver todas las situaciones que se afrontan en la vida.
El sentido de la propia responsabilidad y el cumplimiento de las obligaciones inherentes, purifican al Espíritu de toda culpa pasada, ya que, ahora, tiene absoluta conciencia de que su vida se encuentra enmarcada dentro de los parámetros de los valores universales, y la guía de la Divinidad, por los sentimientos expresados en su conciencia, constantemente, guían sus pensamientos, sus sentimientos, sus palabras y actos, indefectiblemente, en forma justa y perfecta. Así es, ciertamente. 



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