COMENTARIOS
EXEGÉTICOS Nº 19 Y 20
DE EL LIBRO DE
LOS ESPÍRITUS, DÍA A DÍA
©Giuseppe Isgró
C.
19.
Puede, el ser humano, penetrar
algún secreto de la naturaleza por las investigaciones de la ciencia?
–“La ciencia le ha sido dada para que progresase en todas las
cosas; pero él no puede sobrepasar los límites establecidos por Dios”-.
Cuanto más el ser humano logra
penetrar dentro de estos misterios, tanto más debe ser grande su admiración por
la potencia y la sabiduría del Creador. Empero, sea por orgullo, o por ausencia
de fortaleza, su misma inteligencia le convierte en presa de la ilusión: él
acumula sistemas, y en algún momento le será evidente cuantos errores ha
cambiado por verdades y cuantas verdades ha repudiado como errores. Constituyen
otras tantas desilusiones para su orgullo.
20.
Fuera de las investigaciones de
la ciencia, le es permitido al ser humano recibir comunicaciones de orden más
elevado en torno a aquello que escapa al examen de sus sentidos?
–“Sí. Dios, cuando lo estima útil, le revela al ser humano lo que
la ciencia no puede enseñar”-.
Precisamente por estas
comunicaciones el ser humano alcanza, dentro de ciertos límites, el
conocimiento de su pasado y de sus futuros destinos-.
Allan Kardec
19
El ser humano ha ido penetrando en los secretos de
la naturaleza, gradualmente, sin tomar en cuenta de que nosotros desconocemos
la clase de conocimiento que puedan poseer los seres en los demás reinos:
animal, vegetal y mineral, que, aún, el ser humano desconozca, por la razón que
fuere. Pero, evidentemente, en cada etapa evolutiva, existe un límite que,
gradualmente, habrá que ir trascendiendo. Por ejemplo, el método científico
utiliza la lógica inductiva y deductiva en su búsqueda del conocimiento. Pero,
la percepción por los cinco sentidos físicos y la capacidad de razonamiento
tienen sus respectivos límites los cuales son trascendidos por la intuición y
la inspiración. Es decir, que la mente humana es capaz de obtener informaciones
utilizando facultades espirituales, cuyos límites los constituyen el estado de
desarrollo de las mismas, y la pureza de conciencia, que se traduce en la
intención de la persona, en determinado grado evolutivo. El ser humano, como lo
ha ido demostrando en la historia, ha ido superando todas las barreras que ha
encontrado en su búsqueda del conocimiento, y así lo seguirá haciendo en el
eterno presente, en forma gradual, sin límites de ninguna naturaleza. No se
deben, ni pueden aceptarse, por lo tanto, límites algunos, en el desarrollo de
la propia misión existencial, por cuanto nadie conoce los alcances ilimitados
de su capacidad. Por cada límite que encuentre en su camino, el ser se
preguntará: Qué hay más allá? Cómo puedo llegar allí? Siempre encontrará la
manera de hacerlo. Pero, primeramente, en cada caso, debe llegar a ese límite
“temporal”, en su eterno camino, no pararse allí y, luego, seguir siempre
adelante.
20
La respuesta a esta pregunta ratifica la
percepción de los anteriores comentarios exegéticos. Recordemos: Las enseñanzas
védicas, las de las leyes de Manú, las del Mahabharata, y otras de esa remota
antigüedad, cuya profundidad de sabiduría asombran a la humanidad del siglo
XXI, y continuarán haciéndolo en el futuro, tomando en cuenta de que fueron
elaboradas en una época histórica en la que se supone que vivía una humanidad
primitiva, eran conocidas como “las enseñanzas de los oidores a los pies del
maestro”. Qué significa esto? Es muy sencillo: fueron enseñanzas impartidas por
Espíritus superiores, de otros mundos más avanzados, por medio de un “sensitivo”
debidamente facultado a tales efectos, que transmitían un conocimiento que no
era originario del planeta tierra. Antes de ese momento, nadie había hablado de
determinados temas, en esa forma específica, como la reencarnación, la ley del
karma y otros temas inherentes a cada una de las obras en cuestión. De manera
que, la misma vida, en forma gradual, y oportunamente, determina que se vayan
trascendiendo los límites establecidos para cada etapa evolutiva.

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