EXÉGESIS 452
©Giuseppe Isgró C.
452.
Es verdad que
ciertas circunstancias favorecen el desarrollo de la segunda vista?
-“Sí; una enfermedad, la inminencia de un
peligro, una fuerte conmoción pueden desarrollarla, es decir, colocar el cuerpo
en un estado particular que permite al Espíritu
de ver lo que vosotros no podéis ver con los ojos materiales”-.
En tiempos de crisis y de calamidad, las grandes conmociones, todas, en
suma, las causas que sobre excitan la moral, provocan, en tal momento, el
desarrollo de la segunda vista. Parece que la providencia, delante a un peligro
nos da el medio para contrarrestarlo. En la historia existen numerosos casos
registrados al respecto.
El Libro de los Espíritus
Allan Kardec
Qué es la Segunda vista? Es la visión del Espíritu emancipado de la materia
por el desdoblamiento; es decir, por la emancipación de la conciencia subjetiva
de los sentidos físicos. Es en sí una evasión del Espíritu de la conciencia
objetiva, con lo cual entra en un estado fronterizo de percepción, comprensión
y realización. Es la fuente natural de
la intuición.
Se accede a este estado fronterizo de conciencia
por la relajación profunda, por la meditación, por la auto-hipnosis, por la
lectura, por el sueño, por el cansancio, por la ausencia de salud, por “la inminencia de un peligro”, y “una fuerte
conmoción pueden desarrollarla”.
En todas estas variantes, proyectándose, el
Espíritu, puede ver por sí mismo realidades trascendentes que le conciernen. Es
un mecanismo natural. Las necesidades estimulan esta percepción extrasensorial
a nivel energético-motivacional, y en la percepción del qué, del cómo, del
dónde, del cuándo, del quién, del cuánto y del por qué.
La conciencia de una necesidad emergente, de
cualquier índole, activa el mecanismo motivacional en la búsqueda de
soluciones. En el momento en que se perciba que todo está bajo control, o que
se puede someter al propio control la situación emergente, ese conocimiento se
transforma en entusiasmo, que vuelve en incansable a la persona hasta que
resuelve la situación o que alcanza el objetivo.
Tanto el conocimiento potencialmente infinito,
como el poder creador en estado de potencialidad, se encuentran en el propio
interior del ser, como atributos divinos que afloran al afrontar cualquier
situación emergente, tanto para alcanzar un objetivo antepuesto como
realización que aporte un cambio que trasciendas la situación actual, como para
resolver cualquier situación para restablecer el equilibrio preexistente. La
mente busca y encuentra las respuestas a las propias preguntas, si afronta, sin
evasión, los acontecimientos que se presentan en su existencia diaria. Si no
abandona, en el momento menos fácil de la situación, siempre se activarán los
poderes creadores de la mente, y aportarán la solución anhelada. Surgen las
coincidencias, oportunamente, que generan los resultados oportunos y efectivos,
a tiempo.
También, el entorno espiritual de afines, amigos,
guías y protectores, y la contraparte espiritual que coadyuva a los propósitos existenciales,
desde la dimensión espiritual, inspiran las respuestas oportunas y necesarias,
en la conciencia, más el estímulo positivo, que orientan las propias acciones
hacia el logro anhelado.
La Divinidad, como Supremo Pedagogo, inspira, en
la conciencia, por el lenguaje de los sentimientos de los valores, las ideas
precisadas para la solución de cualquier situación que se presente, en el
espacio y tiempo. Siempre, si se persiste, incansablemente, sin abandonar
cuando las cosas se ponen menos fáciles y más dura, surgirá la fuerza interior,
y las ideas pertinentes, que conducen, con facilidad, al logro, y a la solución
efectiva de todo cuanto se persiga como logro, objetivo o meta en todos los
ámbitos de la vida.

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