EXÉGESIS: 23 Y 24
Giuseppe
Isgró C.
23.Qué es el Espíritu? (*)
-“El principio inteligente del universo”-.
Cuál es la naturaleza íntima del Espíritu?
-“El Espíritu, no se puede analizar fácilmente en
vuestro lenguaje. Él, para vosotros no es nada, por cuanto no es cosa palpable;
pero, para nosotros sí lo es. Recordad, que nada es lo inexistente y lo
inexistente no existe”-.
24.Espíritu es sinónimo de inteligencia?
-“La inteligencia es un atributo esencial del
espíritu; pero, tanto el uno como la otra, se confunden en un principio común,
de modo que para vosotros son la misma cosa”-.
Allan
Kardec
EXÉGESIS: 23
El
Espíritu es, como expresa la respuesta a la pregunta formulada en el epígrafe
23: -“El principio inteligente del universo”-.
La
respuesta es más profunda y completa de lo que, a simple vista, parece. Define
al Espíritu como: -“El principio inteligente del universo”-.
Desde
antigua data se ha mencionado que todo es: Uno. Al referirse la pregunta a lo
qué es el Espíritu, se refiere, en su respuesta, al Principio Inteligente
del Universo. Un solo principio. Indiviso e indivisible. Que se manifiesta
en todos los Espíritus de los cuatro reinos naturales, sin separarse de sí
mismo, y sin dejar de ser Él mismo.
Es
la inteligencia infinita del Universo, que se expresa en toda manifestación de
vida, en cada ser de los cuatro reinos naturales, de acuerdo a las propias e
inherentes necesidades del eterno presente, en el aquí y ahora.
Es
la misma Divinidad que emana a la conciencia individual, en cada ser de los
cuatro reinos naturales, sin separarse de sí misma y sin dejar de ser ella
misma. Cada ser está dotado, por ende, de los mismos atributos de la Divinidad,
y de su conciencia. Es decir, los atributos de cada Espíritu, en los cuatro
reinos de la naturaleza, son los mismos que los de la Divinidad, y su
conciencia, una réplica de la conciencia de la Divinidad.
Es
la misma vida de la Divinidad que fluye en cada Espíritu de los cuatro reinos
de la naturaleza: Humano, animal, vegetal y mineral.
En
la Divinidad, los atributos divinos, o valores universales, se encuentran
desarrollados en todas sus vertientes y variantes: -Estados de conciencia y
estaciones, o grados-. En cada ser individual, emanado a la conciencia
individual, en el Alma Universal, los atributos divinos se encuentran en estado
potencial, en todas sus vertientes y variantes, que eternamente desarrollará en
el eterno retorno del ser individual al Ser Universal. Se encuentra dotado,
también, de un poder potencialmente infinito, que expresará según afronte
necesidades o anhelos y deseos de realización personal, por medio de objetivos
claramente definidos.
El
Ser Universal es anhelo de ser; todos los Espíritus emanados a la conciencia
individual, en los cuatro reinos naturales, son la expresión de ese anhelo de
ser del Creador Universal, y de su voluntad divina.
El
Espíritu está dotado, de vida eterna e inmortal. Siempre vivirá en el eterno
ahora. Siempre ha existido, ya que es la misma Divinidad, solo que, cada ser,
emana a la conciencia individual, en un momento dado, dando comienzo al proceso
del eterno retorno, desde ese instante. Esa es la razón de que, quienes
iniciaron antes el proceso del eterno retorno se encuentran en una fase más
adelantada del camino. Empero, todos siguen, y seguirán el mismo camino, en la
eterna expansión del Universo, de acuerdo a los planes trazados por el Gran
Arquitecto del Universo.
En
cada expresión de vida universal, se encuentra presente el Espíritu, además del
cuerpo, y del elemento de enlace, que es el alma, o periespíritu.
La
naturaleza del Espíritu es la misma naturaleza espiritual de la Divinidad: La
esencia, energía en eterno movimiento, es la vida por excelencia, consciente de
sí misma, e inteligente. Dotada, también, de libre albedrío, con autonomía
enmarcada dentro de los valores universales, sustento de la ley cósmica impresa
en la conciencia de cada Espíritu, o expresión de vida.
EXÉGESIS: 24
La inteligencia es un atributo que posee el
Espíritu, pero no es el Espíritu. Es una facultad del Espíritu, una aptitud,
o estado de conciencia, y una actitud, que le faculta para percibir y entender,
hacer o dejar de hacer, sentir o dejar de sentir. En la medida en que el
Espíritu evoluciona, y amplía sus estados de conciencia perceptiva, y
realizadora, la inteligencia se aviva, y será capaz de penetrar en la
comprensión de áreas y aspectos de conocimientos, con mayor amplitud y
profundidad, en el entorno universal.
El conocimiento de la verdad universal
conformado por los valores universales, permite, al Espíritu penetrar en una
más extensa gama de estados de conciencias, y dentro de los mismos, alcanzar
estaciones más elevadas, o grados perceptivos de la realidad, con sus
inherentes grados de poder realizador, potencialmente infinito, pero expresado
en el mismo nivel en que manifiesta necesidades insatisfechas y anhelos por
realizar.
La inteligencia potencialmente infinita del
Espíritu, en los cuatro reinos de la naturaleza, se ejercita, para su
desarrollo, mediante el mecanismo de necesidades y los deseos y anhelos de
realización, en una eterna polarización.
La rueda de la vida está constituida por los
valores universales, o atributos divinos y dentro de ella la eterna
polarización, trasmutando cada estado de conciencia en un nivel más elevado de
percepción y realización.
Cada valor universal es uno de los incontables
caminos existenciales que eternamente recorrerá cada Espíritu, pasando por
grados de conciencia, o estaciones, que van del cero grado al infinito.
Es la espiral evolutiva de la conciencia, un
camino circunferencial, que mientras más avanza, más se expande en capacidad
perceptiva y poder realizador.



