miércoles, 16 de noviembre de 2016

EXÉGESIS: 23 Y 24



 EXÉGESIS: 23 Y 24

Giuseppe Isgró C.


23.Qué es el Espíritu? (*)
-“El principio inteligente del universo”-.
Cuál es la naturaleza íntima del Espíritu?
-“El Espíritu, no se puede analizar fácilmente en vuestro lenguaje. Él, para vosotros no es nada, por cuanto no es cosa palpable; pero, para nosotros sí lo es. Recordad, que nada es lo inexistente y lo inexistente no existe”-.
24.Espíritu es sinónimo de inteligencia?
-“La inteligencia es un atributo esencial del espíritu; pero, tanto el uno como la otra, se confunden en un principio común, de modo que para vosotros son la misma cosa”-.
Allan Kardec



EXÉGESIS: 23

El Espíritu es, como expresa la respuesta a la pregunta formulada en el epígrafe 23: -“El principio inteligente del universo”-.
La respuesta es más profunda y completa de lo que, a simple vista, parece. Define al Espíritu como: -“El principio inteligente del universo”-.
Desde antigua data se ha mencionado que todo es: Uno. Al referirse la pregunta a lo qué es el Espíritu, se refiere, en su respuesta, al Principio Inteligente del Universo. Un solo principio. Indiviso e indivisible. Que se manifiesta en todos los Espíritus de los cuatro reinos naturales, sin separarse de sí mismo, y sin dejar de ser Él mismo.
Es la inteligencia infinita del Universo, que se expresa en toda manifestación de vida, en cada ser de los cuatro reinos naturales, de acuerdo a las propias e inherentes necesidades del eterno presente, en el aquí y ahora.
Es la misma Divinidad que emana a la conciencia individual, en cada ser de los cuatro reinos naturales, sin separarse de sí misma y sin dejar de ser ella misma. Cada ser está dotado, por ende, de los mismos atributos de la Divinidad, y de su conciencia. Es decir, los atributos de cada Espíritu, en los cuatro reinos de la naturaleza, son los mismos que los de la Divinidad, y su conciencia, una réplica de la conciencia de la Divinidad.
Es la misma vida de la Divinidad que fluye en cada Espíritu de los cuatro reinos de la naturaleza: Humano, animal, vegetal y mineral.
En la Divinidad, los atributos divinos, o valores universales, se encuentran desarrollados en todas sus vertientes y variantes: -Estados de conciencia y estaciones, o grados-. En cada ser individual, emanado a la conciencia individual, en el Alma Universal, los atributos divinos se encuentran en estado potencial, en todas sus vertientes y variantes, que eternamente desarrollará en el eterno retorno del ser individual al Ser Universal. Se encuentra dotado, también, de un poder potencialmente infinito, que expresará según afronte necesidades o anhelos y deseos de realización personal, por medio de objetivos claramente definidos.
El Ser Universal es anhelo de ser; todos los Espíritus emanados a la conciencia individual, en los cuatro reinos naturales, son la expresión de ese anhelo de ser del Creador Universal, y de su voluntad divina.
El Espíritu está dotado, de vida eterna e inmortal. Siempre vivirá en el eterno ahora. Siempre ha existido, ya que es la misma Divinidad, solo que, cada ser, emana a la conciencia individual, en un momento dado, dando comienzo al proceso del eterno retorno, desde ese instante. Esa es la razón de que, quienes iniciaron antes el proceso del eterno retorno se encuentran en una fase más adelantada del camino. Empero, todos siguen, y seguirán el mismo camino, en la eterna expansión del Universo, de acuerdo a los planes trazados por el Gran Arquitecto del Universo.
En cada expresión de vida universal, se encuentra presente el Espíritu, además del cuerpo, y del elemento de enlace, que es el alma, o periespíritu.
La naturaleza del Espíritu es la misma naturaleza espiritual de la Divinidad: La esencia, energía en eterno movimiento, es la vida por excelencia, consciente de sí misma, e inteligente. Dotada, también, de libre albedrío, con autonomía enmarcada dentro de los valores universales, sustento de la ley cósmica impresa en la conciencia de cada Espíritu, o expresión de vida.


EXÉGESIS: 24

La inteligencia es un atributo que posee el Espíritu, pero no es el Espíritu. Es una facultad del Espíritu, una aptitud, o estado de conciencia, y una actitud, que le faculta para percibir y entender, hacer o dejar de hacer, sentir o dejar de sentir. En la medida en que el Espíritu evoluciona, y amplía sus estados de conciencia perceptiva, y realizadora, la inteligencia se aviva, y será capaz de penetrar en la comprensión de áreas y aspectos de conocimientos, con mayor amplitud y profundidad, en el entorno universal.
El conocimiento de la verdad universal conformado por los valores universales, permite, al Espíritu penetrar en una más extensa gama de estados de conciencias, y dentro de los mismos, alcanzar estaciones más elevadas, o grados perceptivos de la realidad, con sus inherentes grados de poder realizador, potencialmente infinito, pero expresado en el mismo nivel en que manifiesta necesidades insatisfechas y anhelos por realizar.
La inteligencia potencialmente infinita del Espíritu, en los cuatro reinos de la naturaleza, se ejercita, para su desarrollo, mediante el mecanismo de necesidades y los deseos y anhelos de realización, en una eterna polarización.
La rueda de la vida está constituida por los valores universales, o atributos divinos y dentro de ella la eterna polarización, trasmutando cada estado de conciencia en un nivel más elevado de percepción y realización.
Cada valor universal es uno de los incontables caminos existenciales que eternamente recorrerá cada Espíritu, pasando por grados de conciencia, o estaciones, que van del cero grado al infinito.
Es la espiral evolutiva de la conciencia, un camino circunferencial, que mientras más avanza, más se expande en capacidad perceptiva y poder realizador.



martes, 15 de noviembre de 2016

EXÉGESIS 22,


EXÉGESIS 22, 


Giuseppe Isgró C.



22.     La materia se define, en general, como lo que tiene extensión; lo que puede causar un efecto perceptivo sobre nuestros sentidos; lo que es impenetrable. Son exactas estas definiciones?
-“Según vuestra manera de ver, sí, por cuanto vosotros habláis de lo que conocéis; empero, la materia existe, también, en otros estados que vosotros desconocéis todavía. Ella puede ser, por ejemplo, tan etérea y sutil que deja de hacer el más mínimo efecto sobre vuestros sentidos; empero, ella siempre es materia aunque para vosotros no sería tal cosa”-.
Cuál definición nos daríais vosotros de la materia?
-“La materia es la unión que vincula el espíritu, y al mismo tiempo es el instrumento que le sirve, y sobre el cual ejercita su acción”-.
Esto admitido, puede decirse que la materia es el agente, o el vehículo, con la ayuda del cual y sobre el cual actúa el espíritu.
Allan Kardec


22


El mundo de la materia no es más que la dimensión física de la expresión de la vida.
Esta manifestación física de la vida, siendo real desde el punto de vista de lo tangible, de lo físico, de lo compacto, no deja de ser más que una apariencia, una ilusión.
Esto es debido a que la materia no es más que la condensación de la energía bajo ciertas formas y características.
Formas y características que se plasman de acuerdo con las imágenes expresadas por el respectivo Espíritu elemental de la naturaleza y por la “personalidad” inherente del elemento en sí, del cual se trate, que le imprime determinadas cualidades físico-químicas, con una función específica en el contexto universal.
Al igual que una planta, del entorno que conforma su hábitat, en la tierra, extrae las sustancias que le permitirán desarrollar la vida física que le es inherente. Así como crecer y desarrollarse, mientras culmine su ciclo biológico, lo cual ocurre también en la dimensión energética.
El Espíritu elemental vibra a una determinada frecuencia y condensa la materia equivalente al elemento en cuestión, del que se trate.
Siendo la misma energía universal del que extrae la esencia inherente al tipo de Espíritu elemental del que se trate, empero, las cualidades y características son diferentes, entre sí, según sea un elemento u otro.
Cómo es posible que, siendo la misma energía la fuente de la cual extrae cada Espíritu elemental la esencia con la que manifiesta la materia inherente, tengan las diversas expresiones de la materia, características y cualidades tan diversas entre sí?
Será que en esa aparente uniformidad de la energía cósmica existen, también, una extensa gama de variantes equivalentes a la totalidad de los elementos conocidos y por conocer, en cada planeta del que se trate?
De la misma manera que en la tierra, que a nuestra vista aparece uniforme y como si fuese una sola substancia, pero que contiene tan extensa gama de elementos, ocurrirá que, en la dimensión energética existen, también, variantes en los tipos de energía, que los Espíritus elementales utilizan de acuerdo con su “personalidad”, para condensar la energía de acuerdo al tipo de elemento?
Evidentemente, existe una dimensión espiritual en la que se desenvuelven los Espíritus elementales de la naturaleza, al igual que los de los otros tres reinos naturales. Esta dimensión no es sino la expresión de la Divinidad en tantos seres emanados a la conciencia individual, sin separarse la Divinidad de sí misma, y sin dejar de ser Ella misma.
Existe, también, la dimensión del Alma Universal, que es una especial forma de materia etérica, fluídica, más sutil, quintaesenciada, que sirve de vehículo espiritual a todos los Espíritus que conforman la dimensión espiritual. Es una forma menos densa de materia, pero, es una variante de la materia.
Esa materia que conforma el Alma Universal, que le sirve de vehículo en la dimensión espiritual, y le sirve, al mismo tiempo, de enlace entre el Espíritu y el cuerpo que funge de vehículo en la dimensión física de la vida.
Esa alma individualizada, en cada Espíritu de los cuatro reinos naturales, que no dejan de ser emanaciones individuales, en el Alma Universal, de la misma y única Divinidad, causa suprema de todo lo existente, contiene en sí todas las esencias del universo, en todas sus vertientes y variantes, pero, con una programación específica, según el Espíritu de que se trate.
Es decir, Espíritu de los respectivos cuatro reinos naturales, salvo que existan otros reinos naturales que aún no se conozcan en el planeta tierra.
En todo caso desde la forma física más densa de la materia, a la más sutil y etérica, existe una inmensa variante que podríamos, probablemente, ubicar entre el grado cero y el infinito de densidad, o estado de depuración. Es decir, mientras más elevados sean los estados de conciencias en ese mismo grado se sensibiliza la materia adquiriendo expresiones más depuradas y bellas.
Esta es la razón de que en el ámbito Espírita se habla que el alma o periespíritu es materia quintaesenciada, menos densa que la física, pero materia en fin.
Si existen formas físicas diversas en la materia, es porque, simultáneamente, existe una análoga diversidad de Espíritus elementales capaces de condensar esas variantes en la materia. Tantos Espíritus elementales como elementos existan, conocidos o por conocer.
De igual manera, existen arquitectos cósmicos que diseñan, según el reino natural, las formas equivalentes a la especie vegetal, o elemento mineral, de acuerdo a las características respectivas de cada especie o elemento?
 Esas características especiales de cada especie animal, vegetal o mineral, han sido impresas ya  por la Divinidad en el momento en que emanan, respectivamente, a la conciencia individual?
O, cada Espíritu de los cuatro reinos naturales los va desarrollando, haciendo uso de su respectivo libre albedrío?
Tienen libre albedrío todos los Espíritus de los cuatro reinos naturales?
Por supuesto que sí. No hay duda ninguna de ello. Están dotados de los mismos atributos de la Divinidad, incluyendo la conciencia y el libre albedrío.
La única diferencia podría surgir en que el Espíritu humano utiliza la materia de los otros tres reinos naturales, al igual que el Espíritu de los animales.
El Espíritu vegetal utiliza la materia a partir del reino mineral, y el reino mineral, utiliza la materia a partir de la energía. Cada reino sirve de enlace y soporte del otro.
Es decir: Los Espíritus elementales de la naturaleza, utilizan la energía; los Espíritus del reino vegetal utilizan la energía a partir del reino mineral; los Espíritus de los reinos animal y humano, lo hacen a partir de la energía sintetizada por el reino mineral y vegetal, y, en parte, a partir del mismo reino animal y humano.
Es un proceso de cooperación recíproca e integral.
Toda esta extensa gama de variantes en la condensación de la energía, en materia, empieza en la mente de cada Espíritu. Cuando se dice que “los pensamientos son cosas”, es que las ideas, o ideogramas que contienen o expresan, son capaces de manifestar su equivalente a nivel espiritual, anímico o físico. A nivel espiritual como sentimientos, a nivel anímico, como emociones, y a nivel físico, como sensaciones. Según su índole manifiestan el equivalente físico, por las leyes de causa y efecto, y por la de la polaridad y la de atracción, entre otras.
El respectivo orden que conforman en el contexto universal tiene que ver con la densidad, o estado de depuración, suma existencial, o peso específico de cada ser en los cuatro reinos naturales.
Nos quedaría como ejercicio práctico:
1)       Realizar un estudio de la materia desde la perspectiva de la Física.
2)       Otro, desde la perspectiva de la Química.
3)       Igualmente, un análisis de la materia desde la perspectiva de la Biología.
4)       Realizar, también, un análisis de la materia desde las perspectivas de diversas corrientes de pensamiento, que permita completar el cuadro mental de la realidad de la dimensión física de la vida. 
5)       Realizar un estudio actualizado sobre el éter.



sábado, 12 de noviembre de 2016

COMENTARIO EXEGÉTICO Nº 21 DE EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS, DÍA A DÍA


COMENTARIO EXEGÉTICO Nº 21 DE EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS, DÍA A DÍA
La obra cumbre del pensamiento universal

©Giuseppe Isgró C.



ESPÍRITU Y MATERIA
17.    La materia ha existido ab aeterno como Dios, o bien ha sido creada en algún momento por Él?
-“Esto lo sabe sólo Dios. Vuestra imaginación no puede dejar de demostraros la imposibilidad de que Dios, amor y bondad por esencia, haya podido estar alguna vez inoperante. Por muy lejos que pudierais imaginar el principio de su acción, podríais representároslo un solo momento inactivo?

21

Sabemos, tal como lo expresa la segunda ley de la termodinámica, que ni la vida ni la energía se crean ni se destruyen, por cuanto, simplemente, existen. Ahora bien, -qué es la materia? Podríamos definir a la materia como energía condensada en “X” grado vibratorio, según el elemento, o elementos que la conformen. Si pudiésemos ver cualquier trozo de materia bajo una lupa poderosa, que lo permitiese, nos daríamos cuenta de que la materia no es compacta, “sólida”, en el estricto sentido de la palabra, sino que, en su estructura, existen espacios “vacios”, pero que, realmente, no es mas que energía condensada. Cuando el respectivo ciclo de esa materia termine y pasa por el proceso natural de descomposición, la energía que le conformaba vuelve al depósito universal, para ser, nuevamente, utilizada. Cómo ocurre esto, y quién lo realiza? Todos hemos oído, alguna vez, hablar de los “Espíritus elementales de la naturaleza”. Qué son los Espíritus elementales de la naturaleza? Qué es un Espíritu? Imaginemos el universo dividido en tres substratos. El primero, conformado por Dios, -el Creador Universal-, la fuente cósmica de donde emana todo. Una energía luminosa en movimiento eterno, dotada de inteligencia infinita, con todos los atributos divinos, -valores universales-, en grado infinito de desarrollo, en todas sus vertientes y variantes, sin límites de ninguna naturaleza, que constituyen el soporte de los principios cósmicos y de las leyes universales, cuya síntesis se expresa como ley cósmica. Por supuesto, Dios se encuentra dotado de una conciencia universal de sí y de todo lo que Él es y representa, de su poder creador infinito, y aún así, potencialmente infinito, en infinitos aspectos, variantes y vertientes. Causa suprema del universo ab eterno, es decir, desde la eternidad, en la eternidad presente, para la eternidad. Se ha dicho: causa suprema universal. Todo este todo conforma lo UNO, que es la totalidad de lo que existe, y llegará a existir, en el eterno presente.
 El segundo substrato, conformado por el ALMA UNIVERSAL, que es la MATRIZ CÓSMICA, conformada por substancia etérica que llena todo el universo, que podría ser comparado a la “tierra cósmica”, equivalente a la tierra que conocemos, pero, en estado etérico. Representa, al mismo tiempo, a la  MENTE CÓSMICA, equivalente a lo que, en pequeño, es la mente de un ser humano. Otra comparación, necesaria: las semillas que se siembran en la tierra, a nivel de la mente, estarían representadas por las ideas. Ahora bien: en la naturaleza existen cuatro reinos conocidos: el humano, el animal, el vegetal y el minera. Cada uno está conformado por tres entes básicos: el Espíritu, el alma y el cuerpo. Quién crea el Espíritu, fuente de la vida? Se ha dicho ya, que la vida no se crea, porque existe ab eterno, es decir, desde la eternidad. Entonces, cómo emana a la conciencia individual? Cada vez que el Creador Universal precisa a una familia de Espíritus, en cada reino natural, Él, sin dejar de ser Él mismo, y sin separarse de Él mismo, toma posesión, en el ALMA UNIVERSAL, de una célula matriz, a la que dinamiza con vida eterna e inmortal, a partir de ese momento, y siendo Él mismo, sin haberse separado de Él mismo, continúa dotado de sus mismos atributos divinos, -o valores universales, de su conciencia, en la que se expresan los sentimientos de los valores universales, como guía divina de vida, o sentidos cósmicos, pero, arrancando desde un grado cero de percepción. Es decir, emana a la conciencia individual, el mismo Creador Universal, pero en la conciencia de este ser individualizado no quedó registrado todo lo que era el Creador Universal desde la eternidad pasada, lo cual deberá descubrir, ese ser, a partir de entonces, en la eternidad futura, en el eterno presente. Evidentemente, ese nuevo ser tiene una misión y cumple un propósito del Creador, que es el de acrecentar a la Creación. Este proceso de emanación a la conciencia individual, del mismo Creador, ocurre, por igual, con los Espíritus de los cuatros reinos naturales: el humano, el animal, el vegetal y el mineral, salvo de que existan otros reinos que desconozcamos, por ahora, Y es aquí donde entran en escena los Espíritus elementales de la naturaleza, constituidos por los Espíritus emanados a la conciencia en el reino mineral, por ejemplo: los espíritus del hierro, del oro, del estaño, del zinc, del bronce, de la plata, etcétera.
Emanados los Espíritus a la conciencia individual,  en el ALMA UNIVERSAL, -o mente cósmica-, en los cuatros reinos naturales, en las correspondientes células matrices, -equivalentes a espermatozoides etéricos-cósmicos-, en las que el Creador se une, dinamizándoles, esas ubicaciones, dentro del alma universal, van a constituir sus espacios cósmicos, respectivamente, al igual que el espacio que queda en una masa de harina, de la cual, un ama de casa, mediante un molde, extrae una galletita. Permanecerá unido a ese espacio cósmico, en el alma universal, mediante un “hilo de plata” elástico, fluídico, como su hogar. Ya, aquí, tenemos dos de los elementos de la trilogía que le conforman: Espíritu y alma.
El tercer substrato, se encuentra conformado por la materia: Los Espíritus elementales de la naturaleza, equivalentes a cada uno de los elementos minerales conocidos y por conocer, vibran, cada uno, en una determinada frecuencia, de acuerdo a su tipo, y materializan la energía, es decir, la condensan en materia, es decir: hierro, oro, plata, bronce, oxígeno, nitrógeno, carbono, etcétera. Aquí, se sigue cumpliendo el principio de que la constitución de cada ser esta integrada por: Espíritu, alma y cuerpo. Este substrato va a conformar la base y el soporte de los mundos físicos, en el cosmos. Aquí reside el secreto de la creación de los mundos, en el inmenso universo. Cada vez que los maestros de la Creación van a formar un mundo, de acuerdo a los planes y objetivos de la humanidad que le habrá de poblarle, o habitarle, en determinado lapso, los maestros de la creación a cuyo cargo se encuentra la formación de aquel mundo, le dan una orden, a esa inmensa cantidad de Espíritus elementales que van a coadyuvar, para que condensen determinadas masas de materias, tanta como sea necesaria hasta alcanzar el volumen respectivo de acuerdo al tamaño previsto para ese mundo. Aquí residiría, probablemente, también, el secreto de esas enormes velocidades mediante las cuales los mundos giran sobre sus propios ejes y alrededor de su respectivo sol, en un movimiento integral cósmico. Es decir, dado que en su nivel infinitesimal la materia está constituida por Espíritus elementales, en cuya expresión física como átomos de sus respectivos elementos constituyen una energía en movimiento, la unión masiva de todos esos elementos, dotados de energía en movimiento, en su suma total, le otorgan, al respectivo mundo, sus movimientos sobre sus propios ejes, y el de la traslación en torno a su respectivo sol, en base a un determinado punto de equilibrio, por la ley de gravedad. Pero, la unión de los mundos, de los sistemas solares, en sus respectivas galaxias, en unión con todas las galaxias del universo, todas se desplazan, uniformemente, en armonía, en un viaje perpetuo por el universo, Prácticamente, el sistema de galaxias, en su conjunto, se encuentra en un viaje permanente por el Cosmos. Somos viajeros cósmicos en el espacio, en tiempo presente.
Siendo la ley una e igual para todos, cada especie, para expresar,  en su respectivo reino, lo relativo a su cuerpo físico, sigue un proceso análogo al mineral, con las adaptaciones, y variantes, inherentes a su índole. En síntesis, en este quehacer universal el Creador está realizando un juego consigo mismo. Pero, que juego!



viernes, 11 de noviembre de 2016

COMENTARIOS EXEGÉTICOS Nº 19 Y 20 DE EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS, DÍA A DÍA



COMENTARIOS EXEGÉTICOS Nº 19 Y 20
DE EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS, DÍA A DÍA

©Giuseppe Isgró C.

19.          Puede, el ser humano, penetrar algún secreto de la naturaleza por las investigaciones de la ciencia?
–“La ciencia le ha sido dada para que progresase en todas las cosas; pero él no puede sobrepasar los límites establecidos por Dios”-.
Cuanto más el ser humano logra penetrar dentro de estos misterios, tanto más debe ser grande su admiración por la potencia y la sabiduría del Creador. Empero, sea por orgullo, o por ausencia de fortaleza, su misma inteligencia le convierte en presa de la ilusión: él acumula sistemas, y en algún momento le será evidente cuantos errores ha cambiado por verdades y cuantas verdades ha repudiado como errores. Constituyen otras tantas desilusiones para su orgullo.

20.     Fuera de las investigaciones de la ciencia, le es permitido al ser humano recibir comunicaciones de orden más elevado en torno a aquello que escapa al examen de sus sentidos?
–“Sí. Dios, cuando lo estima útil, le revela al ser humano lo que la ciencia no puede enseñar”-.
Precisamente por estas comunicaciones el ser humano alcanza, dentro de ciertos límites, el conocimiento de su pasado y de sus futuros destinos-.
Allan Kardec


19

El ser humano ha ido penetrando en los secretos de la naturaleza, gradualmente, sin tomar en cuenta de que nosotros desconocemos la clase de conocimiento que puedan poseer los seres en los demás reinos: animal, vegetal y mineral, que, aún, el ser humano desconozca, por la razón que fuere. Pero, evidentemente, en cada etapa evolutiva, existe un límite que, gradualmente, habrá que ir trascendiendo. Por ejemplo, el método científico utiliza la lógica inductiva y deductiva en su búsqueda del conocimiento. Pero, la percepción por los cinco sentidos físicos y la capacidad de razonamiento tienen sus respectivos límites los cuales son trascendidos por la intuición y la inspiración. Es decir, que la mente humana es capaz de obtener informaciones utilizando facultades espirituales, cuyos límites los constituyen el estado de desarrollo de las mismas, y la pureza de conciencia, que se traduce en la intención de la persona, en determinado grado evolutivo. El ser humano, como lo ha ido demostrando en la historia, ha ido superando todas las barreras que ha encontrado en su búsqueda del conocimiento, y así lo seguirá haciendo en el eterno presente, en forma gradual, sin límites de ninguna naturaleza. No se deben, ni pueden aceptarse, por lo tanto, límites algunos, en el desarrollo de la propia misión existencial, por cuanto nadie conoce los alcances ilimitados de su capacidad. Por cada límite que encuentre en su camino, el ser se preguntará: Qué hay más allá? Cómo puedo llegar allí? Siempre encontrará la manera de hacerlo. Pero, primeramente, en cada caso, debe llegar a ese límite “temporal”, en su eterno camino, no pararse allí y, luego, seguir siempre adelante.

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La respuesta a esta pregunta ratifica la percepción de los anteriores comentarios exegéticos. Recordemos: Las enseñanzas védicas, las de las leyes de Manú, las del Mahabharata, y otras de esa remota antigüedad, cuya profundidad de sabiduría asombran a la humanidad del siglo XXI, y continuarán haciéndolo en el futuro, tomando en cuenta de que fueron elaboradas en una época histórica en la que se supone que vivía una humanidad primitiva, eran conocidas como “las enseñanzas de los oidores a los pies del maestro”. Qué significa esto? Es muy sencillo: fueron enseñanzas impartidas por Espíritus superiores, de otros mundos más avanzados, por medio de un “sensitivo” debidamente facultado a tales efectos, que transmitían un conocimiento que no era originario del planeta tierra. Antes de ese momento, nadie había hablado de determinados temas, en esa forma específica, como la reencarnación, la ley del karma y otros temas inherentes a cada una de las obras en cuestión. De manera que, la misma vida, en forma gradual, y oportunamente, determina que se vayan trascendiendo los límites establecidos para cada etapa evolutiva.



domingo, 14 de febrero de 2016

MEDITACIÓN 12. TRASCENDER LA CONCIENCIA OBJETIVA




MEDITACIÓN 12


TRASCENDER LA CONCIENCIA OBJETIVA


©Giuseppe Isgró C.




Trascender la conciencia objetiva y la lógica del razonamiento inductivo y deductivo, así como el propio ego, por medio de la interiorización subjetiva, permite percibir, en la propia conciencia, los sentimientos de los valores universales que conforman los atributos divinos.

De acuerdo al grado de necesidades que se experimenta, y el foco en que centra su atención cada ser, se expande su conciencia perceptiva, comprensiva y realizadora. Paralelamente se manifiesta, en grado equivalente, el poder creativo potencialmente infinito que le es inherente. De manera natural, fácilmente y sin esfuerzo, por un servomecanismo interior. Solamente hay un requisito: que se quiera hacer lo que debe ser efectuado, sin evasión alguna de la propia responsabilidad.

En estado de interiorización, y en meditación, el ser humano puede, intuitivamente, o mediante la inspiración, percibir los atributos de la Divinidad y comprenderlos en determinado grado, como una guía de vida.

El sentimiento de los valores universales, expresados por el Ser Universal en la conciencia de cada ser, en los cuatro reinos naturales, es posibles percibirlos y comprenderlos, aún en la conciencia objetiva, en la vida diaria. Afloran las ideas sin saber cómo ni por qué, pero hacen acto de presencia y ya se sabe lo que debe saberse. No hay más escusas para dejar de emprender la acción pertinente. Tampoco la hay para no realizar aquello que se ha percibido que no debe ser hecho, salvo que se quiera experimentar vergüenza. Realizar lo que se percibe que afectaría los derechos ajenos, o la dignidad de otros, tiene un costo. El arte de la prudencia  permite decidir lo pertinente, con acierto.

Lo importante es percibir, y comprender, lo que debe hacerse, en cada caso, y lo que debe ser evitado, oportunamente. Refleja el sentido común y la conciencia del valor de la justicia, dentro de cuyos parámetros es preciso mantener los propios pensamientos, sentimientos, palabras y actos. Se deriva de ello tranquilidad mental y paz interior. En la noche se puede dormir sosegadamente.

Nadie podrá recriminar válidamente ningún acto ejecutado, excepto la propia conciencia, por la inherente acción coactiva que se despliega en el interior de la misma, por el Gran Pedagogo Universal y la Ley cósmica, cuando se actúa correctamente, en armonía con todos y con el Todo. 

En la medida en que se aprende a escuchar el mensaje que conllevan los sentimientos de los valores universales, centrando la atención en las percepciones intuitivas e inspirativas, la aptitud perceptiva, comprensiva y realizadora se va afinando, siendo más nítida su guía y lúcido el conocimiento y/o sabiduría que aporta. Se manifiesta en la conciencia un sentimiento de seguridad, imbuido de poder creador potencialmente infinito que lleva a cada ser a realizar lo imposible, para darse cuenta, enseguida, que es posible llevar a cabo lo que concibe en su propia mente como objetivos, anhelos y propósitos de vida, sin límites.

Igual poder efectivo aflora desde lo más íntimo del ser para resolver cualquier situación que se afronta, siempre que se afronte, serena y decididamente.

Trascendiendo la conciencia objetiva, y el propio ego, se efectúa la conexión del propio centro de poder con la Divinidad, aflorando la sabiduría y el poder creador de los atributos divinos, en estado de potencialidad infinita: es decir, siempre en grado suficiente, y oportunamente.


Sobre la posibilidad de comprender la naturaleza íntima de Dios, o concebir algunas de sus perfecciones, El Libro de los Espíritus, dice (12): -“Algunas sí. El ser humano las entrevé con el pensamiento tanto mejor cuanto más se eleva por encima de la materia”-.

lunes, 8 de febrero de 2016

MEDITACIÓN 11. PERCEPCIÓN DE LA DIVINIDAD



MEDITACIÓN 11

PERCEPCIÓN DE LA DIVINIDAD

©Giuseppe Isgró C.



La Doctrina Universal denota que, a través de los tiempos han existidos seres que han tenido una percepción en grado muy elevado de la Divinidad, que se corresponde ampliamente con la realidad susceptible de ser captada en los actuales estados de conciencia.
Se ignora el grado de percepción que cada uno de los seres de los otros tres reinos naturales posee de Dios. El ser humano, muy engreído de sí mismo, estima que los seres de cada uno de esos reinos, carecen de espíritus, y de capacidad de pensar.
Empero, la realidad es que cada ser, en los cuatro reinos naturales, posee el mismo Espíritu del Ser Universal, dotado con análogos atributos divinos, potencialmente infinitos, con una conciencia que constituye una réplica idéntica a la de Él.
Dado lo anterior, estando los seres de cada uno de los otros tres reinos naturales, libres del condicionamiento limitante de la sociedad de cada época, su capacidad perceptiva, y comprensiva, inclusive, trasciende la humana, como lo demuestran incontables pruebas, percibiendo y, probablemente, comprendiendo la naturaleza de la Divinidad en mayor grado que el ser humano.
La percepción de que todo es Uno, y de que cada ser de los cuatro reinos naturales, es una emanación del Ser Universal, a la conciencia individual, sin separarse de sí y sin dejar de ser Él, formando una unidad indisoluble con Él, es universal. Ha sido percibida en todas las épocas y culturas, desde la más remota antigüedad.
Las diversas doctrinas orientales, el Hinduismo, el Taoísmo, el Sufismo, el Yoga, y el Kriya Yoga, la Masonería Universal y el Espiritismo, entre otras corrientes de pensamiento han percibido esta realidad.
Pensadores relevantes como Hermes Trismegisto, Tales de Mileto, Pitágoras, Moisés Maimónides, Al-Ghazali, Ibn Arabi, Rumi, Kabir, Ramakrishna, Gandhi, Tagore, Paúl Brunton, Joaquín Trincado y Carl G. Jung, entre incontables más, han tenido percepciones sobre la Divinidad de gran interés, con una constante coincidencia sobre aspectos esenciales, generalmente en forma de un símbolo, o una energía luminosa en movimiento, reflejándose en ella la presencia de la Divinidad, o un complejo mecanismo de engranajes en movimiento, por mencionar únicamente tres ejemplos.
Es preciso conocer todas las corrientes de pensamiento que conforman la Doctrina Universal para adquirir mayor visión de la realidad universal. Todas las Doctrinas constituyen una herencia cultural, y espiritual, de la humanidad, abriendo, cada una, su respectiva ventana al gran cosmos. Empero, por encima de todo, debe predominar, únicamente, la verdad universal con total desapego. La meta es observar por sí mismos la realidad tal como es.
-“Será otorgado al ser humano comprender el misterio de la Divinidad?”, inquiría el maestro Allan Kardec.

El Libro de los Espíritus, dice: (11) -“Cuando su espíritu, liberado de la opaca luz de la materia, por su perfección se haya acercado a Dios, lo comprenderá, cuanto la criatura puede comprender el Creador”. (…).

MEDITACIÓN 10. ATRIBUTOS DE LA DIVINIDAD


MEDITACIÓN 10

ATRIBUTOS DE LA DIVINIDAD

©Giuseppe Isgró C.


El ser humano, y cada uno de los restantes seres en los cuatro reinos naturales, han emanado a la conciencia individual, a partir del Ser Universal, perfectos, dotados, potencialmente, de todos los atributos divinos, análogos a los de Él. La única diferencia reside en que los del Ser Universal se encuentran desarrollados en todas sus vertientes y variantes, en grado infinito, y los de los seres individuales, se encuentran dotados de potencialidad que desarrollarán en el eterno presente, sin límites de ninguna naturaleza, en la medida en que se vayan ampliando las percepciones de sus estados de conciencia.
Es decir, los grados evolutivos de la conciencia se expresarán mediante una ampliación constante de sus aptitudes perceptivas y de comprensión, y en sus capacidades de hacer o dejar de hacer, expresando el poder creador potencialmente infinito, de acuerdo con los grados de necesidades que se vayan experimentando, en el aquí y ahora.
Es preciso tener presente, al igual que se explica en la meditación 81, que el Ser Universal emana a la conciencia individual, en el Alma Universal, en cada uno de los seres de los cuatros reinos naturales, sin dejar de ser Él mismo, y sin separarse de Él mismo, por lo cual, cada ser individualizado es el mismo Creador que inicia su respectivo rol dotado con los mismos atributos, y con libre albedrío, desde cero grado de progreso, pero con el mismo potencial infinito, tanto en conciencia perceptiva, comprensiva y realizadora, como en poder creador, que expresará en la medida que las necesidades existenciales lo vayan requiriendo, en su ascenso evolutivo gradual, y como expresión de la voluntad de la Divinidad, de la cual es instrumento.
Es decir, en la medida que cada uno de los seres se vaya conociendo a sí mismo, en ese mismo grado reconocerá, en sí mismo, a Dios, el Ser Universal, percibiendo que todo es Uno.
La clave reside en conocerse a sí mismos, y percibir, en la propia conciencia, el lenguaje de los sentimientos con que, constantemente, se comunica el Ser Universal, con cada quien, en los cuatro reinos naturales.
Allí, en la conciencia, se expresa el conocimiento de la verdad universal, relativa a los valores universales, o atributos divinos, y el poder creador, en la medida, y grados, en que los va precisando.
Podemos concluir, contundentemente, que cada uno de los seres en los cuatro reinos naturales, ya conoce al Ser Universal, lo que ocurre es que no lo recuerda, aún, en la conciencia individual. Empero, cuando oportunamente le vuelva a percibir, en su esencia, se percatará de que ya le conocía.
Esta es la razón por la cual los sufíes practican el constante recuerdo del nombre de Dios. Recordando al Recordado, se Le llega a recordar, en un momento dado.
Es preciso tener presente que, donde se centra la atención se expande la conciencia perceptiva, comprensiva y realizadora.
Si se centra la propia conciencia en Dios, el Ser Universal, se comienza a percibirle y comprenderle, gradualmente, en mayor grado, cada vez más.
Se adquiere, simultáneamente, la conciencia de los atributos divinos, o valores universales, como aptitud perceptiva, comprensiva y realizadora, en armonía con los planes trazados en la Ley Cósmica.
Para comprender la naturaleza íntima de Dios, El Libro de los Espíritus, dice: (10) -“Necesitaría un sentido que le falta aún, por desarrollar”. (….).




domingo, 31 de enero de 2016

MEDITACIÓN 9. LA SUPREMA INTELIGENCIA




MEDITACIÓN 9

LA SUPREMA INTELIGENCIA

©Giuseppe Isgró C.



La causa primera universal, Dios, fuente de todo lo existente y de la eterna expansión universal, constituye, al mismo tiempo, la inteligencia suprema, e infinita, del universo. Es decir, inteligencia desarrollada en todas las vertientes y variantes.
Empero, pese a la inmensidad del universo, y todo lo que en él existe, esa inteligencia infinita aún no ha expresado toda su potencialidad, ya que, eternamente seguirá expandiéndose la Creación Universal con la formación de nuevos mundos y el desarrollo del progreso factible en cada uno de ellos.
Es decir que, parodiando al Tao, la suprema inteligencia, de la que está dotada la causa primera universal, es toda la que se ha expresado en un momento dado, y la que eternamente se expresará sin límites algunos.
Es la rueda de la vida y dentro de ella el Signo Más, como eterna polarización regida por la ley cósmica impresa en la conciencia del Ser universal y en la conciencia individual de cada ser en los cuatro reinos naturales. Es una rueda que gira ad infinitum en todas las vertientes y variantes, impulsando el progreso universal de todos los seres por medio de nuevos y más elevados estados de conciencia y grados de aptitudes, es decir, expansión de su capacidad perceptiva, comprensiva y realizadora.
Es la rueda del progreso, de la sabiduría y de la felicidad. Esa inteligencia se expresa mediante los infinitos parámetros de todos los valores universales, o atributos divinos.
Esa inteligencia suprema se expresa, también, como ley cósmica dentro de la conciencia de cada ser, por medio de la cual realiza su labor creadora en el eterno presente.
Efectos inteligentes denotan causas inteligentes. La Creación toda es un efecto de una causa suprema que rige todo por la ley cósmica.
En todo cuanto existe se observa la misma vida fluyendo; idéntica inteligencia late y dirige el curso de los acontecimientos.
Es la inteligencia suprema que actúa en cada hombre, en cada animal, en cada vegetal y en cada mineral, realizando el prodigio de la creación perenne.
Quien quiera verla, a la inteligencia infinita, la verá en todo cuanto existe. La observará en sí mismo y en cada ser con quien entra en contacto, cada día. La verá en cada flor, cuando al abrirse a los nuevos rayos, cada día, parecería decirle al observador absorto y admirado de su belleza: Te amo.
La inteligencia infinita del universo, de la causa primera, fluye como amor, como justicia, como fortaleza, como templanza, como belleza y como expresión de cada uno de los valores universales. Lo hace por medio de los sentimientos inherentes expresados en la conciencia de cada ser, en los cuatro reinos naturales.
La sabiduría de los valores universales, o atributos de la Divinidad, constituye la expresión más avanzada de la inteligencia de la Divinidad. Ella realiza silenciosamente su labor por medio de cada ser.
Toda obra existente en el universo, que no haya sido realizada por el ser humano, es la expresión de la inteligencia universal que trasciende la del ser humano, y la de cada ser de los cuatro reinos naturales.
Cada uno de los seres de los cuatro reinos naturales coadyuva con la inteligencia universal en las múltiples manifestaciones de la vida, de los fenómenos que les son inherentes, y de la Gran Obra cósmica.

Dice El Libro de los Espíritus: (9) –“Examinad la obra y buscad el artífice”. “Esta inteligencia superior a cualquier otra es la causa primera de todas las cosas, sea cual fuere el nombre del cual el ser humano se sirve para designarla”. (…).

MEDITACIÓN 8. LEY CÓSMICA




MEDITACIÓN 8

LEY CÓSMICA

©Giuseppe Isgró C.



En nuestro comentario anterior se ha explicado, en líneas generales, la manera como emerge la materia a partir de la energía. Es una condensación de la energía que realizan los Espíritus Elementales –de los elementos- de acuerdo al respectivo grado vibratorio regido por la ley de afinidad. La ley de afinidad establece la armonía y el orden en la naturaleza, en todas sus vertientes y variantes. En todo existe un perfecto sistema y orden. Todo está ordenado y ubicado, en el esquema cósmico, por su grado vibratorio, en una escala que va del 0° a 360°, y a la vez ubicado por su suma existencial, en el respectivo grado de la infinita espiral evolutiva del universo. Y eso ocurre en todas las vertientes y variantes existenciales, de cada ser, en los cuatro reinos naturales.
Esas vertientes y variantes, en el Sufismo se denominan los Estados y las Estaciones. Cada estado representa a un valor universal, o atributo divino, es decir el estado de conciencia de ese valor o atributo. Cada estación, equivale a un grado de progreso, o conciencia perceptiva, sobre un determinado valor. Cada estado y su respectiva estación pueden variar de un valor a otro. Esto equivale a la diferencia del bagaje de experiencia que  cada ser tiene en relación a una u otra de las áreas del conocimiento humano, y universal. Por cada área existe un ángulo de la espiral evolutiva, y su respectivo estado de conciencia y su grado perceptivo de la realidad, así como capacidad de percibir y comprender, hacer, o de dejar de hacer. Empero, el nivel de conciencia alcanzado en una determinada estación, o grado perceptivo de la realidad, le facilita la labor de alcanzar, con mayor efectividad, el mismo nivel de conciencia en todos los estados, o áreas de conocimientos relativos a los valores universales, o atributos divinos. Esto debido a que, estando en una determinada altura, en una montaña, hacia cualquier lado en que se mire, se hará desde esa misma perspectiva o elevación. 
Tanta perfección como existe en la naturaleza obedece a una ley cósmica que rige todo.
Toda ley cósmica –en todas sus vertientes y variantes- está sustentada por una inteligencia suprema ab eterna que la legisló con carácter eterno e inmutable.
Igualmente, existe una voluntad potencialmente infinita que vela por su cumplimiento en el espacio y en el tiempo. Es el carácter coercitivo y coactivo de la ley cósmica, Su carácter coercitivo regido por los parámetros de los valores universales. Y el coactivo, por las leyes de afinidad, justicia, igualdad y compensación. La ley ordenadora del universo es la de afinidad. Ella ubica y reubica cada ser y cosa en el orden que le corresponde en base a su peso específico –suma existencial-, en el lugar –orden- que le corresponde.
El orden es un valor universal, al igual que la armonía. Ese orden y armonía se logran por la guía de los parámetros de los valores de la justicia, de la compensación y de la igualdad, entre tantos otros que conforman la ley cósmica.
El amor es la síntesis de todos los sentimientos expresados por los valores universales, o atributos divinos. El amor es la ley matriz del universo y la síntesis de la ley cósmica. La ley cósmica es eterna e inmutable. Es ab eterna, es decir, existe desde siempre al igual que el Legislador Universal.
Detrás de toda obra existe un propósito, una idea, un objetivo, una intención.
Nada existe sin propósito alguno en la naturaleza. De manera que, viendo más allá de las apariencias se observa que, detrás de toda aparente casualidad existe una ley de causa y efecto que rige todo. Dada la condición mental del universo en que nos desenvolvemos, es en la mente del Ser Supremo –en su conciencia- donde se encuentra plasmada la ley cósmica, al igual que todos los valores universales –atributos divinos-. Su expresión –o manifestación- en la conciencia de cada ser de los cuatro reinos naturales, es por medio de los sentimientos análogos a cada valor universal. La retroalimentación de todo pensamiento, sentimiento y acto, -acción- lo realiza la ley de afinidad –coacción correctora-, con el auxilio de la ley de justicia, la igualdad, -en la ley y ante ella-, y la compensación, de acuerdo a los eternos planes trazados por el Ser Universal.
La aparente casualidad en la manifestación de la materia es solo eso: apariencia. Detrás de todo lo existente hay un perfecto sistema y orden regidos por la ley cósmica de acuerdo con los planes de la Divinidad.

El Libro de Los Espíritus, dice: (8) –“La armonía, que regula las fuerzas del universo, demuestra combinaciones y principios determinados, y por lo tanto una potencia inteligente”.