MEDITACIÓN 8
LEY CÓSMICA
©Giuseppe Isgró C.
En nuestro comentario anterior
se ha explicado, en líneas generales, la manera como emerge la materia a partir
de la energía. Es una condensación de la energía que realizan los Espíritus
Elementales –de los elementos- de acuerdo al respectivo grado vibratorio regido
por la ley de afinidad. La ley de afinidad establece la armonía y el orden en
la naturaleza, en todas sus vertientes y variantes. En todo existe un perfecto
sistema y orden. Todo está ordenado y ubicado, en el esquema cósmico, por su
grado vibratorio, en una escala que va del 0° a 360°, y a la vez ubicado por su
suma existencial, en el respectivo grado de la infinita espiral evolutiva del
universo. Y eso ocurre en todas las vertientes y variantes existenciales, de
cada ser, en los cuatro reinos naturales.
Esas vertientes y variantes,
en el Sufismo se denominan los Estados y las Estaciones. Cada estado representa
a un valor universal, o atributo divino, es decir el estado de conciencia de
ese valor o atributo. Cada estación, equivale a un grado de progreso, o
conciencia perceptiva, sobre un determinado valor. Cada estado y su respectiva
estación pueden variar de un valor a otro. Esto equivale a la diferencia del
bagaje de experiencia que cada ser tiene en relación a una u otra de las
áreas del conocimiento humano, y universal. Por cada área existe un ángulo de
la espiral evolutiva, y su respectivo estado de conciencia y su grado
perceptivo de la realidad, así como capacidad de percibir y comprender, hacer,
o de dejar de hacer. Empero, el nivel de conciencia alcanzado en una
determinada estación, o grado perceptivo de la realidad, le facilita la labor
de alcanzar, con mayor efectividad, el mismo nivel de conciencia en todos los
estados, o áreas de conocimientos relativos a los valores universales, o
atributos divinos. Esto debido a que, estando en una determinada altura, en una
montaña, hacia cualquier lado en que se mire, se hará desde esa misma
perspectiva o elevación.
Tanta perfección
como existe en la naturaleza obedece a una ley cósmica que rige todo.
Toda ley cósmica
–en todas sus vertientes y variantes- está sustentada por una inteligencia
suprema ab eterna que la legisló con carácter eterno e inmutable.
Igualmente, existe
una voluntad potencialmente infinita que vela por su cumplimiento en el espacio
y en el tiempo. Es el carácter coercitivo y coactivo de la ley cósmica, Su
carácter coercitivo regido por los parámetros de los valores universales. Y el
coactivo, por las leyes de afinidad, justicia, igualdad y compensación. La ley
ordenadora del universo es la de afinidad. Ella ubica y reubica cada ser y cosa
en el orden que le corresponde en base a su peso específico –suma existencial-,
en el lugar –orden- que le corresponde.
El orden es un
valor universal, al igual que la armonía. Ese orden y armonía se logran por la
guía de los parámetros de los valores de la justicia, de la compensación y de
la igualdad, entre tantos otros que conforman la ley cósmica.
El amor es la
síntesis de todos los sentimientos expresados por los valores universales, o
atributos divinos. El amor es la ley matriz del universo y la síntesis de la
ley cósmica. La ley cósmica es eterna e inmutable. Es ab eterna, es decir,
existe desde siempre al igual que el Legislador Universal.
Detrás de toda
obra existe un propósito, una idea, un objetivo, una intención.
Nada existe sin
propósito alguno en la naturaleza. De manera que, viendo más allá de las
apariencias se observa que, detrás de toda aparente casualidad existe una ley
de causa y efecto que rige todo. Dada la condición mental del universo en que
nos desenvolvemos, es en la mente del Ser Supremo –en su conciencia- donde se
encuentra plasmada la ley cósmica, al igual que todos los valores universales
–atributos divinos-. Su expresión –o manifestación- en la conciencia de cada
ser de los cuatro reinos naturales, es por medio de los sentimientos análogos a
cada valor universal. La retroalimentación de todo pensamiento, sentimiento y
acto, -acción- lo realiza la ley de afinidad –coacción correctora-, con el
auxilio de la ley de justicia, la igualdad, -en la ley y ante
ella-, y la compensación, de acuerdo a los eternos planes trazados por el
Ser Universal.
La aparente
casualidad en la manifestación de la materia es solo eso: apariencia. Detrás de
todo lo existente hay un perfecto sistema y orden regidos por la ley cósmica de
acuerdo con los planes de la Divinidad.
El Libro de Los
Espíritus, dice: (8) –“La armonía, que regula las fuerzas del universo,
demuestra combinaciones y principios determinados, y por lo tanto una potencia
inteligente”.

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