sábado, 30 de enero de 2016

MEDITACIÓN 1. DIOS



MEDITACIÓN 1. DIOS

©Giuseppe Isgró C.


En la primera edición de El Libro de los Espíritus, Allan Kardec formula la primera pregunta tal como se ha traducido desde la edición italiana, es decir: ¿Quién es Dios?, en vez de: ¿Qué es Dios?, como se modificó en la segunda edición francesa y en todas las versiones a partir de entonces. ¿Cuál de las dos formas es más acertada?
Ambos enfoques de preguntas son correctos, empero, la respuesta: -“Dios es la suprema inteligencia, la causa primera de todas las cosas”-, correspondería mejor a lo que es Dios. Ahora bien: “la suprema inteligencia” es un atributo que alguien posee; ¿quién es ese alguien? Ese alguien es Dios. Entonces la respuesta a la pregunta: ¿Quién es Dios?, debería ser: Dios, es el Ser Universal que posee la suprema inteligencia, y constituye, al mismo tiempo, la causa primera de todas las cosas.
Como suprema inteligencia ha contemplado, en la eterna manifestación y expansión de la Creación Universal, todas las variantes habidas y por haber en el eterno presente, sin límites de ninguna naturaleza.
Como causa primera de todas las cosas, constituye la fuente de donde emanan a la Conciencia, en un momento dado, todos los Espíritus de todos los seres en los cuatro reinos de la naturaleza, con individualidad claramente demarcada y con unos atributos que se corresponden, en forma análoga, a los atributos divinos poseídos por el mismo Ser Universal. En este caso tendríamos Seres individuales y un Ser Universal, formando una Unidad perfecta e indisoluble. El Uno y el Todo manifestado y por manifestarse.
Fueron creados esos seres individuales o siempre han estado en la fuente, y en un dado momento han emergido a la conciencia? Esto derivado de que la vida no se crea ni se destruye, simplemente existe. Emana a la Conciencia individual, en cada uno de los seres de los cuatro reinos naturales con una misión específica y en calidad de ejecutor de la Voluntad del Ser Universal. El Ser Universal es el anhelo de ser, mientras que los seres individuales, en los cuatro reinos naturales, constituyen los ejecutores de dicha voluntad en todos los planos existenciales, manifestados y por manifestarse, en el eterno ahora.
La Conciencia de un Espíritu como ser individual, en los cuatro reinos naturales, aporta la explicación de la creación de las formas materiales de la vida en todos los planos de expresión. Asimismo,  de la creación de los mundos, su desarrollo y extinción, en incontables ciclos. Se busca la percepción y comprensión intuitiva, -e inspirativa-, trascendiendo la objetiva o el razonamiento inductivo-deductivo, lógicamente limitado. Es preciso centrar la atención en este enfoque para ir expandiendo la conciencia perceptiva, comprensiva y realizadora, al respecto, y el gradual darse cuenta de la realidad, siempre en expansión ilimitada.
La Unicidad del Ser Universal: hay un solo Dios. Pese a su emanación a la conciencia individual desde el Ser Universal, los seres individuales siguen conformando la Unidad con Él, sin separarse de Él y sin dejar de ser Él. La citada emanación a la conciencia individual les faculta, a cada ser de los cuatro reinos naturales, con el libre albedrío, y les dota, simultáneamente, con los mismos atributos del Ser Universal, los cuales se corresponden con los valores universales. Además, cada ser individual está dotado de una conciencia que constituye una réplica exacta de la del Creador, por medio de la cual los seres individuales y el Ser Universal se comunican entre sí.
El lenguaje mediante el cual se realiza esta comunicación recíproca, es decir, en ambos sentidos, es el de los sentimientos análogos a los valores universales: el amor, la afinidad, la prudencia, la justicia, la fortaleza,  la templanza y la belleza y su extensa gama de vertientes y variantes.
También, otro medio de comunicación utilizado, es el de la fuerza de empuje expresión de la energía creadora, por inspiración energética, y/o entusiasmo, que los antiguos denominaban “Dios dentro de sí”, -(En Zeus)-, y por la fuerza de bloqueo, que induce a la quietud creadora. Ambas formas de expresión de fuerzas, permiten a la persona estar en el lugar adecuado, haciendo la cosa correcta, en el momento oportuno.
Esta forma de comunicación mediante los sentimientos de los valores universales, en ambas polaridades, expresados en la conciencia como capacidad perceptiva, comprensiva y realizadora de cada ser, se realiza entre los Espíritus, en interrelación constante, entre ambas dimensiones: la física y la espiritual.  Aunque, en esencia, existe una sola dimensión en la ecología mental: la espiritual, o la del Espíritu: en unos casos en estado de encarnado, y en otros, de desencarnado, en interacción constante a nivel objetivo y subjetivo.
¿Cuáles son esos atributos divinos expresados como valores universales y/o sentidos cósmicos, que los seres poseen en forma análoga a los del Ser Universal, en los cuatro reinos de la naturaleza, es decir: el humano, el animal, el vegetal y el mineral?
Este es un objetivo personal de investigación de cada quien. A modo de ejemplo, se indican algunos:
a) La vida, eterna e inmortal, sin principio ni fin, conformada de una energía luminosa, de color análogo al de la miel más pura que se pueda imaginar, en eterno movimiento, que lo abarca todo, sin límites de ninguna naturaleza.
b) Inteligencia desarrollada en grado infinito, en todas las vertientes y variantes, con aptitud perceptiva, comprensiva y realizadora, combinando la sabiduría de los valores universales y el poder creador infinitos.
c) Conciencia universal, eterna e infinita, asiento de la ley cósmica ab eterna, y de los atributos divinos, o valores universales. Como el amor, la afinidad, fuente del orden cósmico y la armonía, la sabiduría, la prudencia, la justicia, la equidad, la igualdad, la compensación, la fortaleza, la templanza, la belleza, la bondad, el bien, la paz, la felicidad y el equilibrio perfectos.
d) Voluntad, visión, anhelo de ser, eternamente ser, y de expresión de la energía creadora.
El análisis y la meditación constante sobre los nombres de la Divinidad, en el Sufismo, y en cualesquiera otras fuentes, que analizándolos, o meditando sobre ellos, constantemente, permiten su percepción y comprensión. Cada nombre implica un atributo divino, o valor universal.
Evidentemente, conociendo los atributos divinos, -valores  universales-, en su totalidad, o en parte, gradualmente, cada quien puede adquirir conciencia de ÉL, de acuerdo al propio nivel evolutivo. Recordemos: Donde se centra la atención se expande la conciencia perceptiva, comprensiva y realizadora.
(1).Dice El Libro de los Espíritus: -“Dios es la suprema inteligencia, la causa primera de todas las  cosas”-.


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