EXÉGESIS No. 18
©Giuseppe Isgró C.
18. Penetrará el ser humano, un día, el
misterio de las cosas, que ahora le están ocultas?
–“Los ojos se le abren al mismo tiempo que él
se purifica; pero, para comprender algunas cosas, necesita facultades que
todavía no posee”-.
Allan Kardec
El Libro de
los Espíritus
El Espíritu está dotado de un poder
potencialmente infinito, expresado en dos vertientes: la primera, de percepción
del conocimiento; la segunda, de acción creadora.
Cuando en la primera parte de la respuesta se
indica:
–“Los ojos se le abren al mismo tiempo que él se purifica”, el estado
de purificación de la persona, implicaría una depuración de su Espíritu en los
asuntos “materiales” de la existencia, sensibilizando su ser en las cosas
elevadas de la vida. Centrando su atención en las preguntas que inquietan su
conciencia, se les abren los ojos de la comprensión intuitiva, e inspirativa,
que le permiten percibir la información que precisa, sabiendo lo que quiere
saber.
Esto implica descentrar la atención del ego,
de los sentidos físicos, de la lógica inductiva y deductiva, emancipándose de
la conciencia objetiva para acceder a la visión espiritual, a un nivel de
conciencia trascendental. La segunda parte de la respuesta, expresa: “pero,
para comprender algunas cosas, necesita facultades que todavía no posee”-
Preguntamos: “Facultades que todavía no posee”, o, que no posee, todavía,
desarrolladas? Recordemos que el Espíritu se encuentra dotado de los mismos
atributos divinos del Creador Universal, en estado potencial. (En estado de potencialidad infinita).
Esto quiere decir que posee, exactamente,
todas las facultades que les son inherentes al Creador, pero, en estado
potencial, que, eternamente habrá de desarrollar.
En este desarrollo eterno, irá percibiendo,
gradualmente, en la medida en que se purifica, y desarrolla sus atributos
divinos, todo el conocimiento del cual perciba su ignorancia, en un momento
dado.
Es decir, la conciencia de lo que ignora, le
irá creando el molde que expresará el respectivo conocimiento, y la fuerza
creadora inherente, que precisa en ese estado evolutivo.

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