EXÉGESIS NO. 178
©Giuseppe Isgró C.
178.
Pueden los Espíritus reencarnar en un planeta relativamente inferior a aquel
sobre el cual han ya vivido?
-“Sí, cuando han de cumplir una misión para
contribuir al progreso de la humanidad que lo habita; en cuyo caso aceptan con
entusiasmo las tribulaciones de aquella existencia, por cuanto le aportan el
medio para progresar”-.
No sucede, de igual manera, también por
expiación, pudiendo Dios enviar Espíritus rebeldes a mundos inferiores?
-“Los Espíritus pueden quedar estacionados,
pero no retroceder: su castigo consiste en no progresar y en repetir las
existencias mal empleadas en el medio más afín a su propia naturaleza”-.
Cuáles Espíritus deben repetir la misma existencia?
-“Aquellos que incumplen sus objetivos y las
pruebas que les son inherentes”-.
Allan Kardec
El Libro de los Espíritus.
Esta
pregunta se subdivide en tres vertientes:
La primera, en la que el maestro Allan Kardec formula la pregunta: -“Pueden los
Espíritus reencarnar en un planeta relativamente inferior a aquel sobre el cual
han ya vivido?”
La
respuesta contempla un enfoque, el de que, un Espíritu, como misión de cooperación, puede encarnar en un mundo de inferior
progreso con el fin de contribuir a su avance.
Tenemos
incontables ejemplos con seres muy evolucionados que han encarnado en el
planeta Tierra con el fin de contribuir a su desarrollo evolutivo. Las
enseñanzas que ellos han transmitido, sin duda alguna no es originaria del
planeta tierra. La han adquirido en mundos más evolucionados.
El
segundo enfoque de la respuesta, lo contempla en mismo Allan Kardec, en la
siguiente pregunta: -“No sucede, de igual manera, también por expiación,
pudiendo Dios enviar Espíritus rebeldes a mundos inferiores?”
Obtiene
como respuesta: -“Los Espíritus pueden quedar estacionados, pero no retroceder:
su castigo consiste en no progresar y en repetir las existencias mal empleadas
en el medio más afín a su propia naturaleza”-.
Efectivamente,
los Espíritus pueden quedar estacionados pero no retroceder en cuanto al nivel
evolutivo alcanzado. Aquí distinguiremos dos aspectos:
El
primero: Pese a que no retroceden evolutivamente, algunos Espíritus, por
incurrir en actos indebidos, en muchísimas ocasiones producen un estado de
desmejoramiento en sus condiciones existenciales, a nivel de la dimensión
física de la vida, o de la dimensión espiritual, como seres desencarnados.
Pero, es el estado de las cosas, las deudas kármicas que adquirió y que debe
compensar, empero, no hay un retroceso, y el restablecimiento del orden, de la
armonía y del equilibrio, significará un aprendizaje, y un avance en su estado
de conciencia, y en el desarrollo de sus habilidades para resolver situaciones.
Desarrolla, simultáneamente, sus aptitudes perceptivas – realizadoras que le
ayudarán, en lo sucesivo, no volver a incurrir en los mismos errores, o a
corregirlos más fácilmente, en caso de volver a hacerlo, asumiendo las
responsabilidades inherentes.
El
segundo: En un determinado mundo, en un momento dado en que su mayoría de
habitantes ha culminado las etapas de progreso previamente programadas, y
previstas, pasando a una fase superior, todos aquellos Espíritus que se
quedaron rezagados, y no superaron el grado de aprendizaje que le era inherente
a esa etapa, quedan fuera de lugar en ese mundo.
Constituirían
un factor perturbador al progreso de la mayoría si esos grupos de retrógradas,
(generalmente son de diferentes niveles), por lo cual la ley cósmica los separa
del grupo mayoritario. Es igual a lo que ocurre en las escuelas o
universidades. Aquellos que no aprueban el grado, deberán repetir. Pero, esta
repetición del curso, se realiza en mundos acorde al nivel evolutivo en el que
se quedaron rezagados, donde, al mismo tiempo, por provenir de mundos más
avanzados, de factores perturbadores del progreso, se transforman en
coadyuvantes en esas humanidades de menor progreso.
Esos
grupos de rezagados que emigran, por efecto de la ley cósmica, a otros mundos
de inferior nivel de progreso, es lo que se conoce como “los ángeles caídos”
que la memoria ancestral, en el planeta tierra, conserva como una reminiscencia
de lo ocurrido.
Colocamos
a continuación, la respuesta que hemos dado a una pregunta sobre el particular:
-Haremos
abstracción de cualquier referencia a grupo alguno, ya que la referencia a los
ángeles caídos pareciera ser más antigua, aún, que cualquier grupo naciente en
los últimos 2.000 años.
Allan
Kardec es un pionero, con el libro Génesis, en aportar una explicación sobre
los ángeles caídos. Sobre el nivel de los Espíritus, el Libro de los Espíritus
es muy explícito. Estimamos que al hablar de los ángeles caídos en general, se
hará clara cualquier analogía sobre un Espíritu en particular.
Dada
la pluralidad de mundos habitados, y la existencia de incontables mundos
habitados de grados variables de progreso, desde los más rudimentarios, pasando
por muchos semejantes al planeta tierra, a otros de progreso tan avanzado casi
inimaginable, es decir, mundos que nos llevan –virtualmente- una eternidad por
delante del progreso del planeta tierra, dada la eternidad preterida
preexistente, y al hecho de que el planeta tierra no es, precisamente, ni de
los de mayor tamaño, ni de los más antiguos entre los existentes en el
universo.
Los
diferentes mundos van avanzando en progreso, y a un cierto momento, una minoría
queda rezagada, a tal punto que mantenerle en dicho mundo, constituiría, esa
minoría, un estorbo a la actividad de la mayoría.
En
ese momento, por un mecanismo de la ley cósmica, esa minoría retrógrada es
reubicada en diferentes mundos, cada parte del grupo, en aquel ambiente más
análogo a su nivel evolutivo.
En esos mundos de menor nivel de progreso, esos “ángeles caídos”, de constituir
un estorbo al progreso en su mundo de origen, en el nuevo ambiente pasan a ser
maestros, ya que su nivel de progreso es de grado más avanzado al del mundo en
que ahora se encuentran desterrados, -“caídos”-.
Esto
explica que, en épocas pasadas, en que, en el planeta tierra existían
humanidades primitivas, emergiesen nuevas civilizaciones con grupos étnicos más
desarrollados. De más belleza física, de inteligencia más despierta, que
aportaron innovaciones, e inventos, antes inexistentes. También, expresaron
ideas y conocimientos más avanzados, tecnología y métodos de trabajo más
sofisticados a los previamente existentes en esa región, así como una
arquitectura más sofisticada. Los hijos, de la noche a la mañana, en cada nueva
generación, comenzaron a manifestar una belleza física superior a la de los
padres, y sus rasgos de inteligencia, también.
La
ciencia de la Parapsicología, en el siglo XX, reacuñó el término “philias”, que
antiguamente significaba amistad, con la acepción de: “El arrastre de los
rasgos físicos, de las aptitudes, -o capacidad de comprender, de hacer y de
dejar de hacer-, las fobias y traumas, e idiosincrasias, de una existencia a
otra”.
Esto explica, o ayuda a explicar, los grandes enigma de la historia, y el por
qué emergen civilizaciones nuevas sin que, previamente pueda ubicarse rastro
alguno en el planeta, de las mismas.
Esas
inmigraciones espirituales arrastran consigo sus rasgos físicos desde sus
mundos de origen, su nivel evolutivo y aptitudes, idiosincrasia y otros
elementos de su carácter,
La
raza adámica –grupo étnico adámico, o adamítico- es una demostración de esto;
posteriormente a cada inmigración de espíritus de diferentes mundos, con su
respectiva emersión de nueva civilización, con rasgos claramente definidos, y a
los movimientos migratorios dentro del planeta tierra, va produciendo los
diferentes cruces étnicos, con los resultados que todos conocen, a través de
los tiempos. Las conquistas de Alejandro Magno y a los cruces étnicos a que
sometía a sus soldados con las mujeres de los pueblos conquistados, a quienes
obligaba a casarse, en vez de tomarlas como esclavas, es un claro ejemplo de
dicho cruce étnico.
El
libro Las Leyes de Manú, -Manava Dharma Sastra-, de 3.800 años antes de nuestra
era, que conforma parte de esa literatura conocida como védica, y que se
califica como “las enseñanzas de los oidores a los pies del maestro”, es decir,
a los pies de un “Sensitivo”, tiene niveles de conocimientos sobre la ley de la
reencarnación y la ley del Karma, entre otros, muy avanzados para una etapa
primitiva de la humanidad, que, en definitiva, no puede ser un conocimiento
originado en el planeta tierra, sino percibido por diferentes medios que,
dentro de la doctrina Espírita, son conocidos. Esto, evidentemente, le comienza
a dar un sentido, y una explicación, a determinadas interrogantes que alguien
pueda formularse al respecto.
Otros
escritores que hablan sobre el tema de las inmigraciones interplanetarias, o
grupos de desterrados, o ángeles caídos, son: Joaquín Trincado. El excelente
escritor mexicano Rodolfo Benavides, lo hace en diversas obras, como:
Levantando La Cortina, En la Noche de los Tiempos y en Rumbos Humanos.
Benavides, es el autor de los libros Dramáticas Profecías de la Gran Pirámide,
y Cuando las Piedras Hablan, los Hombres tiemblan, de excelente nivel y
calidad. Existen otros autores espíritas que hablan sobre el tema, de
diferentes maneras, en cuanto a las migraciones de un mundo a otros, aún desde
la época de Allan Kardec, como Victorien Sardou y Camille Flammarion.
En
la última parte de la pregunta, Allan Kardec, inquiere: -“Cuáles Espíritus
deben repetir la misma existencia?” La respuesta que obtiene, es:
-“Aquellos
que incumplen sus objetivos y las pruebas que les son inherentes”-.
Evidentemente,
todos aquellos objetivos existenciales que conforman un determinado plan de
vida, en una o en múltiples existencias, los resultados que quedan pendientes
de ser alcanzados, deberán formar parte de los nuevos planes del siguiente
ciclo de vida.
A
un determinado momento, al igual que ocurre en muchas escuelas, ya no se le da
cabida a algunos alumnos, quienes deberán cambiar de escuela, que le acoja, en
el ejemplo del que tratamos, serían escuelas-mundos.
Al
igual que algunos alumnos recalcitrantes podrían precisar cambiar más de una
escuela, por no aplicarse adecuadamente, o con disciplina, a los estudios,
podrían, cierta cantidad de Espíritus, precisar emigrar, en el momento, de
llegar a ocurrir, a mundos aún de inferior progreso, hasta que, en cuyos
ambientes decidan aplicarse al trabajo, al estudio y al progreso.
Es
allí que comenzarán a lamentar el tiempo perdido.
Acaso los lectores no conocen a gran número de personas que quisieran vivir en
mundos más avanzados al de la tierra, en los cuales estarían libres de las
vicisitudes inherentes a éste?
No
dejan de ser reminiscencia de un conocimiento de mejores ambientes, al igual
que cuando se pasa de un país más desarrollado a otro de menor nivel de
desarrollo.
Empero,
ese anhelo de un mundo mejor, del cual, sin duda, cada Espíritu guarda un
recuerdo en su archivo espiritual, en el alma, es preciso contribuir a crearlo,
de manera que, en este ciclo de vida, o en los venideros, al volver,
encontremos las condiciones óptimas de vida, y de desarrollo, que
anhelamos.
Si queremos un mundo mejor en el cual vivir, debemos contribuir a crearlo. Esa
es la misión inherente a cada ser en los cuatro reinos naturales. Es probable
que los reinos animal, vegetal y mineral estén cumpliendo en forma óptima su
cometido.
-Y,
el ser humano?
-Cuántos
de los que vivimos en el planeta Tierra, en un futuro, al imperar niveles de
vida optimizados, pudiésemos precisar otras escuelas, -otras moradas-, afines a
las propias condiciones evolutivas?
Y,
cuántos, podrían precisarlos de mayor progreso, por ser alumnos muy
aventajados?
-Usted
que cree? Qué piensa de todas aquellas personas que se sienten extranjeros en
el mundo Tierra? Qué significa esa reminiscencia? Solo como objetivo de
meditación.