domingo, 25 de agosto de 2019

EXÉGESIS 178



EXÉGESIS 178

©Giuseppe Isgró C.


178. Pueden los Espíritus reencarnar en un planeta relativamente inferior a aquel sobre el cual han ya vivido?

-“Sí, cuando han de cumplir una misión para contribuir al progreso de la humanidad que lo habita; en cuyo caso aceptan con entusiasmo las tribulaciones de aquella existencia, por cuanto le aportan el medio para progresar”-.

No sucede, de igual manera, también por expiación, pudiendo Dios enviar Espíritus rebeldes a mundos inferiores?

-“Los Espíritus pueden quedar estacionados, pero no retroceder: su castigo consiste en no progresar y en repetir las existencias mal empleadas en el medio más afín a su propia naturaleza”-.

Cuáles Espíritus deben repetir la misma existencia?

-“Aquellos que incumplen sus objetivos y las pruebas que les son inherentes”-.

El Libro de los Espíritus
Allan Krdec


EXÉGESIS: Esta pregunta se subdivide en tres vertientes:
La primera, en la que el maestro Allan Kardec formula la pregunta: -“Pueden los Espíritus reencarnar en un planeta relativamente inferior a aquel sobre el cual han ya vivido?”
La respuesta contempla un enfoque, el de que, un Espíritu, como misión de cooperación, puede encarnar en un mundo de inferior progreso con el fin de contribuir a su avance. Tenemos incontables ejemplos con seres muy evolucionados que han encarnado en el planeta Tierra con el fin de contribuir a su desarrollo evolutivo. Las enseñanzas que ellos han transmitido, sin duda alguna no es originaria del planeta tierra. La han adquirido en mundos más evolucionados.
El segundo enfoque de la respuesta, lo contempla en mismo Allan Kardec, en la siguiente pregunta: -“No sucede, de igual manera, también por expiación, pudiendo Dios enviar Espíritus rebeldes a mundos inferiores?”
Obtiene como respuesta: -“Los Espíritus pueden quedar estacionados, pero no retroceder: su castigo consiste en no progresar y en repetir las existencias mal empleadas en el medio más afín a su propia naturaleza”-.
Efectivamente, los Espíritus pueden quedar estacionados pero no retroceder en cuanto al nivel evolutivo alcanzado. Aquí distinguiremos dos aspectos:
El primero: Pese a que no retroceden evolutivamente, algunos Espíritus, por incurrir en actos indebidos, en muchísimas ocasiones producen un estado de desmejoramiento en sus condiciones existenciales, a nivel de la dimensión física de la vida, o de la dimensión espiritual, como seres desencarnados. Pero, es el estado de las cosas, las deudas kármicas que adquirió y que debe compensar, empero, no hay un retroceso, y el restablecimiento del orden, de la armonía y del equilibrio, significará un aprendizaje, y un avance en su estado de conciencia, y en el desarrollo de sus habilidades para resolver situaciones. Desarrolla, simultáneamente, sus aptitudes perceptivas – realizadoras que le ayudarán, en lo sucesivo, no volver a incurrir en los mismos errores, o a corregirlos más fácilmente, en caso de volver a hacerlo, asumiendo las responsabilidades inherentes.
El segundo: En un determinado mundo, en un momento dado en que su mayoría de habitantes ha culminado las etapas de progreso previamente programadas, y previstas, pasando a una fase superior, todos aquellos Espíritus que se quedaron rezagados, y no superaron el grado de aprendizaje que le era inherente a esa etapa, quedan fuera de lugar en ese mundo. Constituirían un factor perturbador al progreso de la mayoría si esos grupos de retrógradas, (generalmente son de diferentes niveles), por lo cual la ley cósmica los separa del grupo mayoritario. Es igual a lo que ocurre en las escuelas o universidades. Aquellos que no aprueban el grado, deberán repetir. Pero, esta repetición del curso, se realiza en mundos acorde al nivel evolutivo en el que se quedaron rezagados, donde, al mismo tiempo, por provenir de mundos más avanzados, de factores perturbadores del progreso, se transforman en coadyuvantes en esas humanidades de menor progreso.
Esos grupos de rezagados que emigran, por efecto de la ley cósmica, a otros mundos de inferior nivel de progreso, es lo que se conoce como “los ángeles caídos” que la memoria ancestral, en el planeta tierra, conserva como una reminiscencia de lo ocurrido.
Colocamos a continuación, la respuesta que hemos dado a una pregunta sobre el particular:
-Haremos abstracción de cualquier referencia a grupo alguno, ya que la referencia a los ángeles caídos pareciera ser más antigua, aún, que cualquier grupo naciente en los últimos 2.000 años.
Allan Kardec es un pionero, con el libro Génesis, en aportar una explicación sobre los ángeles caídos. Sobre el nivel de los Espíritus, el Libro de los Espíritus es muy explícito. Estimamos que al hablar de los ángeles caídos en general, se hará clara cualquier analogía sobre un Espíritu en particular.
Dada la pluralidad de mundos habitados, y la existencia de incontables mundos habitados de grados variables de progreso, desde los más rudimentarios, pasando por muchos semejantes al planeta tierra, a otros de progreso tan avanzado casi inimaginable, es decir, mundos que nos llevan –virtualmente- una eternidad por delante del progreso del planeta tierra, dada la eternidad preterida preexistente, y al hecho de que el planeta tierra no es, precisamente, ni de los de mayor tamaño, ni de los más antiguos entre los existentes en el universo.
Los diferentes mundos van avanzando en progreso, y a un cierto momento, una minoría queda rezagada, a tal punto que mantenerle en dicho mundo, constituiría, esa minoría, un estorbo a la actividad de la mayoría.
En ese momento, por un mecanismo de la ley cósmica, esa minoría retrógrada es reubicada en diferentes mundos, cada parte del grupo, en aquel ambiente más análogo a su nivel evolutivo.
En esos mundos de menor nivel de progreso, esos “ángeles caídos”, de constituir un estorbo al progreso en su mundo de origen, en el nuevo ambiente pasan a ser maestros, ya que su nivel de progreso es de grado más avanzado al del mundo en que ahora se encuentran desterrados, -“caídos”-.
Esto explica que, en épocas pasadas, en que, en el planeta tierra existían humanidades primitivas, emergiesen nuevas civilizaciones con grupos étnicos más desarrollados. De más belleza física, de inteligencia más despierta, que aportaron innovaciones, e inventos, antes inexistentes. También, expresaron ideas y conocimientos más avanzados, tecnología y métodos de trabajo más sofisticados a los previamente existentes en esa región, así como una arquitectura más sofisticada. Los hijos, de la noche a la mañana, en cada nueva generación, comenzaron a manifestar una belleza física superior a la de los padres, y sus rasgos de inteligencia, también.
La ciencia de la Parapsicología, en el siglo XX, reacuñó el término “philias”, que antiguamente significaba amistad, con la acepción de: “El arrastre de los rasgos físicos, de las aptitudes, -o capacidad de comprender, de hacer y de dejar de hacer-, las fobias y traumas, e idiosincrasias, de una existencia a otra”.
Esto explica, o ayuda a explicar, los grandes enigma de la historia, y el por qué emergen civilizaciones nuevas sin que, previamente pueda ubicarse rastro alguno en el planeta, de las mismas.
Esas inmigraciones espirituales arrastran consigo sus rasgos físicos desde sus mundos de origen, su nivel evolutivo y aptitudes, idiosincrasia y otros elementos de su carácter,
La raza adámica –grupo étnico adámico, o adamítico- es una demostración de esto; posteriormente a cada inmigración de espíritus de diferentes mundos, con su respectiva emersión de nueva civilización, con rasgos claramente definidos, y a los movimientos migratorios dentro del planeta tierra, va produciendo los diferentes cruces étnicos, con los resultados que todos conocen, a través de los tiempos. Las conquistas de Alejandro Magno y a los cruces étnicos a que sometía a sus soldados con las mujeres de los pueblos conquistados, a quienes obligaba a casarse, en vez de tomarlas como esclavas, es un claro ejemplo de dicho cruce étnico.
El libro Las Leyes de Manú, -Manava Dharma Sastra-, de 3.800 años antes de nuestra era, que conforma parte de esa literatura conocida como védica, y que se califica como “las enseñanzas de los oidores a los pies del maestro”, es decir, a los pies de un “Sensitivo”, tiene niveles de conocimientos sobre la ley de la reencarnación y la ley del Karma, entre otros, muy avanzados para una etapa primitiva de la humanidad, que, en definitiva, no puede ser un conocimiento originado en el planeta tierra, sino percibido por diferentes medios que, dentro de la doctrina Espírita, son conocidos. Esto, evidentemente, le comienza a dar un sentido, y una explicación, a determinadas interrogantes que alguien pueda formularse al respecto.
Otros escritores que hablan sobre el tema de las inmigraciones interplanetarias, o grupos de desterrados, o ángeles caídos, son: Joaquín Trincado. El excelente escritor mexicano Rodolfo Benavides, lo hace en diversas obras, como: Levantando La Cortina, En la Noche de los Tiempos y en Rumbos Humanos. Benavides, es el autor de los libros Dramáticas Profecías de la Gran Pirámide, y Cuando las Piedras Hablan, los Hombres tiemblan, de excelente nivel y calidad. Existen otros autores espíritas que hablan sobre el tema, de diferentes maneras, en cuanto a las migraciones de un mundo a otros, aún desde la época de Allan Kardec, como Victorien Sardou y Camille Flammarion.
En la última parte de la pregunta, Allan Kardec, inquiere: -“Cuáles Espíritus deben repetir la misma existencia?” La respuesta que obtiene, es:
-“Aquellos que incumplen sus objetivos y las pruebas que les son inherentes”-.
Evidentemente, todos aquellos objetivos existenciales que conforman un determinado plan de vida, en una o en múltiples existencias, los resultados que quedan pendientes de ser alcanzados, deberán formar parte de los nuevos planes del siguiente ciclo de vida.
A un determinado momento, al igual que ocurre en muchas escuelas, ya no se le da cabida a algunos alumnos, quienes deberán cambiar de escuela, que le acoja, en el ejemplo del que tratamos, serían escuelas-mundos.
Al igual que algunos alumnos recalcitrantes podrían precisar cambiar más de una escuela, por no aplicarse adecuadamente, o con disciplina, a los estudios, podrían, cierta cantidad de Espíritus, precisar emigrar, en el momento, de llegar a ocurrir, a mundos aún de inferior progreso, hasta que, en cuyos ambientes decidan aplicarse al trabajo, al estudio y al progreso.
Es allí que comenzarán a lamentar el tiempo perdido.
Acaso los lectores no conocen a gran número de personas que quisieran vivir en mundos más avanzados al de la tierra, en los cuales estarían libres de las vicisitudes inherentes a éste?
No dejan de ser reminiscencia de un conocimiento de mejores ambientes, al igual que cuando se pasa de un país más desarrollado a otro de menor nivel de desarrollo.
Empero, ese anhelo de un mundo mejor, del cual, sin duda, cada Espíritu guarda un recuerdo en su archivo espiritual, en el alma, es preciso contribuir a crearlo, de manera que, en este ciclo de vida, o en los venideros, al volver, encontremos las condiciones óptimas de vida, y de desarrollo, que anhelamos.
Si queremos un mundo mejor en el cual vivir, debemos contribuir a crearlo. Esa es la misión inherente a cada ser en los cuatro reinos naturales. Es probable que los reinos animal, vegetal y mineral estén cumpliendo en forma óptima su cometido.
-Y, el ser humano?
-Cuántos de los que vivimos en el planeta Tierra, en un futuro, al imperar niveles de vida optimizados, pudiésemos precisar otras escuelas,       -otras moradas-, afines a las propias condiciones evolutivas?
Y, cuántos, podrían precisarlos de mayor progreso, por ser alumnos muy aventajados?
-Usted que cree? Qué piensa de todas aquellas personas que se sienten extranjeros en el mundo Tierra? Qué significa esa reminiscencia? Solo como objetivo de meditación.

viernes, 23 de agosto de 2019

EXÉGESIS 942




EXÉGESIS 942

©Giuseppe Isgró C.

942. Algunos no encontrarán estas sugerencias para ser felices sobre la tierra, un poco rudimentarios? No verán lo que ellos denominan lugares comunes, verdades redichas? Y, no dirán que el único secreto para ser felices consista en saber tolerar la propia infelicidad?

-“Muchos pensarán y dirán de esta manera; pero se pueden comparar a determinadas personas a quienes el médico les prescribe la dieta: quisieran curarse sin medicinas, continuando a ingerir alimentos indebidos”-.
El Libro de los Espíritus
Allan Kardec


EXÉGESIS: Para alcanzar niveles elevados de felicidad, en la existencia humana, son precisas algunas pocas cosas esenciales: Vivir con un propósito claramente definido, en primer lugar.
La Divinidad tiene para cada ser, impreso en su conciencia, un plan de vida, que deberá cumplir a través de innumerables ciclos de vida, ad infinitum. Ese plan, se encuentra plasmado, en primer lugar, en la Ley cósmica impresa en su conciencia, y en el potencial creador, virtualmente infinito de ejecutar su propósito esencial, que es adquirir conciencia en niveles más elevados, cada vez más elevados, en la expansión de la Creación Universal, de la cual, cada ser, en los cuatro reinos naturales, es un instrumento de la voluntad divina. Percibir, comprendiendo, esta realidad, nos acerca, en forma gradual, a la realización del plan divino en la propia vida. Los pensamientos, sentimientos, palabras y actos, se ajustarán a los parámetros diseñados en los valores universales, o atributos divinos, o sentidos cósmicos, sobre los que se sustenta la Ley Cósmica.
Armonizar con este propósito de la Divinidad, y convertirse en instrumento de su voluntad divina, produce felicidad, ya que se activa, en la propia conciencia, el piloto automático divino que nos va conduciendo a cumplimiento de los objetivos esenciales que nos permiten alcanzar las infinitas metas parciales hasta el infinito, sin encontrar jamás un final. Empero, estaremos en la vía justa, sin desviarnos del camino recto. Esto nos permite percibir el sentido de pertenencia a lo real, a lo auténtico y a encontrarle un sentido en la vida.
Dentro de este plan general, existe un plan divino de la Divinidad, para cada ser particular. Empero, poseyendo el libre albedrío, al igual que la divinidad, y enmarcando o no su conducta dentro de los parámetros de los valores universales, en la medida que se forja planes de vida acordes con ese plan general de la creación, y con el plan divino de cada ser, ambos impresos en la conciencia, y encuentra su propósito en el concierto de todas las cosas, por la ley de afinidad, y de la armonía, experimenta, gradualmente, en la eterna polarización, sentimientos de felicidad, como un estado natural de conciencia. Cada una de las infinitas estaciones de la conciencia, tiene reservada la felicidad inherente, si se armoniza el plan personal de vida, con el plan divino de la Creación. Toda desviación del estado de felicidad, manifestada como insatisfacción personal, es un indicativo de que, se precisa efectuar una retroalimentación que nos vuelva a colocar en el camino, ese camino recto a tanto han aludido todas las corrientes de pensamiento válida, en la historia de la humanidad.
Muchas de las verdades antiguamente expresadas, siguen estando vigentes, y es preciso redecirlas en forma acorde con las inquietudes de los tiempos. Las eternas verdades siempre han estado a la vista de todos, y grandes poetas y pensadores las han enunciado claramente: Homero, Platón, Aristóteles, Xenócrates, Plutarco, Plotino, Porfirio, Cervantes, Leonardo Da Vinci, Mahoma, Sidharta Gautama, Valmiki, Allan Kardec, Aurobindo, Vivekananda, Sai Baba, e incontables otros.
Empero, aun estando dentro de cada ser la esencia divina de la verdad universal, en estado de potencialidad infinita, precisamos la experiencia para el desarrollo de la aptitud, la inteligencia, el carácter y la conciencia perceptiva, comprensiva y realizadora.

miércoles, 21 de agosto de 2019

EXÉGESIS 291



EXÉGESIS 291

©Giuseppe Isgró C.

291.           Además de la simpatía general que nace de la semejanza, tienen los Espíritus afectos particulares?
-“Sí, como entre los seres humanos; empero, el afecto que une a los Espíritus desencarnados es más fuerte, por cuanto ya no se encuentra sujeto  a las vicisitudes de las pasiones”-.


EXÉGESIS: La afinidad es la Ley cósmica que agrupa a los seres por las similitudes existentes en estados de conciencia en las infinitas estaciones de la vida, o grados evolutivos. El amor, a nivel de Espíritu, en la dimensión espiritual, se expresa como amistad, en mayor grado, que es una manifestación muy elevada del amor. Empero, coadyuvan otros valores como la justicia, la dignidad, los ideales comunes, el compromiso de cooperar en la realización de objetivos comunes o colectivos, en el planeta de turno en que viven, o se encuentren adscritos, o en cualquier otro dónde cooperan, en un momento dado.

El Espíritu con niveles avanzados de conciencia, en la dimensión espiritual, desprovisto de las pasiones del cuerpo físico, expresa su amor, fundamentalmente, como amistad, como un sentimiento puro de afinidad, respetando la libertad, la justicia, los derechos y obligaciones del otro ser, sus ideales, que aun siendo siendo divergentes en cuanto a logros u objetivos, podrían ser complementarios, o coadyuvantes. Empero, la amistad es más amplia que el amor visto desde las limitaciones del amor bajo el enfoque terrestre, en cuanto a las exclusividades de ciertas funciones en la relación recíprocas.

El sentimiento de libertad recíproca es respetado en grado más elevado que en la dimensión física ya que se encuentra desprovisto del temor de perder algunos privilegios de exclusividad a que se ciñe la relación humana, por ejemplo, entre dos cónyuges, en el planeta tierra.

A nivel espiritual la afinidad agrupa a los seres en familia, donde a través de las edades los roles, al encarnar en la dimensión física van cambiando de acuerdo a las necesidades del grupo, o a los objetivos que deben ser logrados, por la afinidad, es de cir, de apoyarse recíprocamente, en el nuevo o nuevos ciclos que se programan, siendo unas veces padres, otras veces hijos, algunas más hermanos, y en muchos casos, amigos cercanos que se apoyan recíprocamente como si fueran hermanos, o más que eso, también.

Empero, si el amor y la afinidad unen a los seres, también lo hace el odio, y las deudas kármicas que deben ser compensadas entre los distintos Espíritus. Esto es debido que el odio también une a los seres, ya que, la Ley divino expresa que quien odia tendrá que amar. Bien sea por acción de la misma ley cósmica, o por libre elección entre los seres que deben limar las asperezas que les separan, nacen dentro de la misma familia, los seres inarmónicos para que los lazos de la carne, naciendo unas veces como padres e hijos, otras a la inversa, algunas más como hermanos, a veces uniéndose como cónyuges, o como sobrinos, nietos y cualquier otra modalidad de relación. Por ejemplo, la relación de dueño de empresa y empleado, cuya necesidad recíproca les obliga a cooperar recíprocamente. Con el tiempo nece la afinidad, o el respeto mutuo, o la amistad, en determinados grados.

Ese sentimiento de amistad lleva a los seres en nacer en algunas regiones en particular, en determinadas naciones, a través del tiempo, y eso es lo determina, en épocas de gran esplendor, o de decadencia, según el nivel de la familia espiritual que se anida en ciertos lugares, es otra manifestación de la ley de afinidad. Empero, no existe una regla fija de que un determinado país se le asigne en forma indefinida a un grupo de Espíritus en particular. En la práctica, al agotar, o realizar el objetivo propuesto en determinada región, esa familia en particular emigra a otro región. 

Esa es la razón que, las grandes civilizaciones van sucediéndose de una región del planeta a otra. Empero, los autores principales siguen siendo los mismos. Los grandes líderes, o maestros, o científicos, o poetas, o pensadores que marcan rumbos o nuevos objetivos de desarrollo, también. El pensamiento de quienes fueron en el pasado se puede rastrear con facilidad ya que siguen la misma tendencia de desarrollo unidireccional, pese a las variedades del lugar y de encarnación física. Los grandes proyectos de la humanidad se cumplen a través de planes milenarios, con plazos de larguísimas oscilaciones.  

A veces, esos planes se desarrollan en diversos mundos, simultáneamente. Por eso se puede ver como cada quinientos años, o milenio, surgen movimientos que señalan largas etapas de desarrollo, hasta que vuelvan a emergen los líderes de turno que señalarán las tendencias de las siguientes centurias o milenios. Ese tipo de líderes, muy escaso por cierto, es capaz de ver varios milenios por delante. Los poetas, en sus cantos, son capaces de este tipo de proyección. Es el fruto de la inspiración, muchas veces, otras, el cultivo del arte, que le permite trascender, cuando a través del estudio de toda la obra acumulada en el espacio y tiempo, en un mundo determinado, le permite proyectarse, por la intuición, y la inspiración oportuna, sobre esos hombros de gigantes, viendo más lejos que la generalidad de las personas. 

Esos son los maestros de la patria, que vieron más lejos en el horizonte humano, que permiten abrir nuevos caminos donde antes inexistían. Son los que arengan a emular los grandes caracteres en las horas menguadas de la Patria. Muchos de ellos asumen las riendas de los destinos patrios; y otros, encarnación tras encarnación, siguen las líneas paralelas de desarrollo de antiguos personajes, porque sus Espíritus son los mismos: Tantos los líderes como los seguidores. En ambos roles cada quien se reconoce, recordando quienes a fueron, sin darse cuenta que están recordando. 

Y esto ocurre entre los grandes grupos de elevados estados de conciencia, que expresan el esplendor de una época, como la edad de oro, griega, en el siglo de Homero, o en el de Sócrates, Platón, Aristóteles; o el del Renacimiento italiano, primero, y el europeo, después. Es el esplendor forjado por seres como Pericles, Justiniano, Alfonso X El Sabio o Napoleón; o el de Pisistrato, Alejandro Magno, el emperador Juliano, Mahoma, Saladino o Solimán el Magnifico. También, es el caso de Toloemeo I Soter, Abderramán III y Lorenzo el Magnífico.  

Plutarco, con sus Vidas Paralelas, marcó un comienzo en el estudio de la Meta-historia, al comparar personajes romanos con griegos, en sus similitudes y diferencias, señalando los paralelismos. Pero, el mismo Plutarco presenta paralelismo entre Hesiodo, Xenócrates, Porfirio, Cervantes y algunos otros, después, tanto en el pensamiento expresado con análogos valores, como por el paralelismo en la trayectoria, y virtudes ejemplares expresadas en sus respectivas conductas personales. Cada vez que se expresa uno de ellos, por ejemplo, Platón, se manifestará un personaje del nivel de Sócrates, otro, del nivel de Aristóteles, uno más como Xenócrates. Es fácil verlo: por ejemplo, en el Renacimiento: Marsilio Fícino, que calza los puntos de Platón; Leonardo Da Vinci, los de Aristóteles; Cervantes, los de Xenócrates. Y los demás? Lorenzo El Magnífico: el rol de Tolomeo I Soter, Abderramán III. Fueron forjadores de gran esplendor civilizatorio, y fundadores de grandes bibliotecas como la de Alejandría, la de Córdoba, y en Florencia, reprodujeron el antiguo esplendor griego.

Luego, después del esplendor que marca una época, este grupo de afines se desplaza a otra región, donde emergerá una nueva civilización, Y en el lugar donde antes floreció una gran civilización, comenzarán a nacer los Espíritus menos adelantados, que, siendo incapaces de apreciar el legado que se les confía, lo irán destruyendo, hasta observar que de aquel antiguo esplendor lo que van quedando son ruinas, que señalan el paso de seres que parecerían de otros mundos. Empero, queda la huella de ese paso que indican objetivos más elevados a los cuales enfocar la atención. Troya, Grecia, Roma, Palmira, Egipto, Sumer, Mesopotamia, Persia, la India antigua, China, y tantas otras civilizaciones, inclusive, las precolombinas, y las de Atlántida y Lemuria, o Mu, al margen de tantas otras que deben yacer en el fondo de los océanos, a quienes las tradiciones atribuyen a sus desatinos, no menores de los muchos que hoy se observan en el Planeta Tierra, en el siglo XXI, por cuya insensatez el orden cósmico envío al fondo de los mares. 

Una historia que se repite, porque los protagonistas, tanto en el esplendor, como en la decadencia, son los mismos. Empero, trascendiendo las apariencia, detrás de todo existe un hilo conductor que apunta al progreso. Un progreso gradual, cuyos objetivos reales para lograrlos precisarán largos siglos de desarrollo por delante.

En revisión…..

martes, 20 de agosto de 2019

EXÉGESIS 796




EXÉGESIS 796

©Giuseppe Isgró C.


796.    La severidad de las leyes penales es, o no, necesaria en el estado actual de la sociedad?
-“Está claro que una sociedad depravada tiene necesidades de leyes severas; lamentablemente, éstas miran más a castigar el mal cuando ya ha sido hecho que a erradicar las causas que lo producen. Sólo la educación puede reformar a los seres humanos, de manera que no haya más necesidad de leyes rigurosas”-.

EXÉGESIS: Esta pregunta denota la agudeza jurídica de Allan Kardec y su sensibilidad en torno a la severidad del Derecho Penal que existía en su época, sobre cuya humanización se une, siendo toda la codificación kardeciana un aporte a tal fin, como lo denotan El Libro de los Espíritus y la obra Cielo e Infierno, que reflejan un conocimiento profundo de los valores universales, soporte en el que se fundamenta el Derecho Natural y la Ley Cósmica. En tal sentido Kardec ha unido sus esfuerzos a los de Montesquieu, en el Espíritu de Las Leyes; a los de Cesare Beccaria, en su obra De los delitos y las penas; a los de Víctor Hugo, con sus obras Los Miserables y La pena de desencarnación. En España, en el siglo XIX hubo dos grandes pioneras que se destacaron en la humanización del Derecho Penal: Concepción Arenal y Amalia Domingo Soler.
La respuesta que obtiene el maestro Kardec a su pregunta aporta la clave esencial: la educación del ser humano, de acuerdo con los valores universales y el Derecho Natural.


EXÉGESIS 797




EXÉGESIS 797

© Giuseppe Isgró C.

796. Qué podrá inducir al ser humano a reformar sus leyes?
-“La fuerza natural de las cosas y la autoridad de los honestos que les guían en la vía del progreso. Muchas leyes han sido ya reformadas y otras más lo serán. Esperad!
El Libro de los Espíritus
Allan Kardec

EXÉGESIS: En la medida en que los Estados de conciencia se elevan, en las estaciones de la vida, o grados de progresos, las civilizaciones adelantadas van adecuando las leyes de acuerdo con las inquietudes de los tiempos.

Cuando le preguntaron a Solón si con el código de leyes que acababa de promulgar había logrado un código de leyes excelentes, él respondió que había sintetizado un cuerpo de leyes que los atenienses podían soportar. Esto quiere decir, hasta donde alcanzaba el grado de conciencia de los griegos de la época, para cumplirlas voluntariamente.

Hoy en día las leyes penales siguen siendo excesivamente severas, y aun así no evitan que se sigan cometiendo delitos de diversas índoles. La severidad de las leyes no es la mejor manera de evitar que se infrinjan los derechos ajenos. Sino la educación en los valores; la comprensión de las leyes de justicia y compensación. Lo que se debe, se paga. Las severas leyes penales, aparte que no constituyen frenos para evitar que sigan cometiéndose delitos penales, o de otra naturaleza, el castigo severo no determina que el infractor, siendo castigado, pague el daño causado a terceras personas. El que ocasiona un daño, debe pagarlo. Y si debe pagarlo, procurará no incurrir en las acciones indebidas. Preferirá trabajar honestamente para obtener lo que quiere, ya que, de todas maneras tendrá que pagar.

Es preciso enseñar desde la más temprana infancia los valores del amor, de la prudencia, de la justicia, de la fortaleza, de la templanza, de la belleza, del equilibrio, del deber, de la disciplina, del trabajo, del respeto, de la dignidad, de la honradez, del honor y de las buenas costumbres.

La conciencia de lo que representan los valores en los pensamientos, sentimientos, palabras y actos, guía y orienta la propia conducta dentro de los parámetros de los atributos divinos, manteniendo, cada persona, una vida ejemplar, en armonía con todos y con el Todo.

La vida ejemplar que cada quien podrá desarrollar bajo la égida de los valores universales, constituirá un modelo a emular.

Las leyes se irán depurando, constituirán garantía del goce de los propios derechos y del cumplimiento de las obligaciones inherentes.

La manipulación de las legislaciones que aún hoy en día se efectúa en todos los países, aún en los más desarrollados, no deben violentar los derechos de ningún sector de la sociedad.

Es una labor de profilaxis jurídicas a cargo de los abogados de orientar a los ciudadanos para que se abstengan de ejecutar acciones ajenas al derecho. Si todos los abogados cumpliéramos con nuestro deber de pedagogos natos en los valores universales, los Tribunales estarían vacíos, excepto por la realización de actos puntuales y administrativos.

Se han observado aberraciones jurídicas en muchos Estados al legalizar matrimonios entre personas del mismo sexo, creando enorme confusión en los niños y en las nuevas generaciones emergentes. Se ha legalizado el aborto, manifestando la inconciencia jurídica del crimen que representa en cualquier momento de la gestación. Las penas de desencarnación, siguen siendo una expresión de barbarie, donde el Estado se ubica en el mismo nivel del criminal más vil. Las sanciones penales en los delitos fiscales, con privación de la libertad, deben ser reorientadas, poniendo por encima del aprovechamiento económico del Estado, al ser humano, a cuya educación debe proveer.

El Estado, en todas las vertientes y variantes, debe ser garante de todos los derechos humanos.


lunes, 19 de agosto de 2019

EXÉGESIS 978




EXÉGESIS 978


©Giuseppe Isgró C.


978. El recuerdo de las culpas que el Espíritu ha podido cometer mientras era imperfecto, no turba su felicidad, cuando se haya hecho puro?
-“No, porque las ha redimido, saliendo victorioso de las pruebas a las cuales se había sometido con aquel fin”-.
El Libro de los Espíritus
Allan Kardec

EXÉGESIS: Decía Confucio: -“No hay que vanagloriarse de nunca caer, sino de levantarse cada vez que se cae”. El Espíritu emana a la conciencia individual perfecto, con todo el potencial infinito de los atributos divinos, pero sin experiencia, y sin conciencia del gran tesoro del cual es poseedor. Lo va descubriendo por ensayo y error, a medida que experimenta necesidades, y encuentra la manera de satisfacerlas, experimentando placer por sus logros, y frustración e insatisfacción por las ausencias de éxitos inherentes.
El placer y el dolor, el dulce y el amargo, la satisfacción y la insatisfacción, constituyen experiencias que le indican lo que debe hacer y lo que debe evitar.
La experiencia es la auténtica maestra que desarrolla la aptitud del Espíritu, así como su inteligencia, carácter y conciencia perceptiva, comprensiva y realizadora.
Igualmente, experimenta satisfacción cada vez que compensa las deudas en que incurre, reparando el daño efectuado, a conciencia o inconscientemente. Aprende a respetar los derechos ajenos, y percibe, haciendo  respetar, los propios, de manera civilizada, educadamente. Como decía Lao Tse, en el Tao: -Cuando se descubre lo que es el bien, se reconoce lo que es el mal; a partir de ese momento, se elige conscientemente el bien, lo positivo, lo justo y lo sensato en sus pensamientos, sentimientos, palabras y actos, adquiriendo pureza en las intenciones y resultados correctos en todo lo que piensa, siente, diga o haga.
La conciencia de que ya, en los estados de conciencia, y en las estaciones, o grados de progreso en que se encuentra, le permiten mantenerse en la senda justa y perfecta, aunque siempre perfectible en mayor grado, le aporta la confianza y la prudencia, de estar recorriendo el noble sendero óctuple a que hacía referencia Sidharta Gautama: en las opiniones y decisiones tomadas de acuerdo a los valores universales expresados en su conciencia, en el nivel en que se encuentra, en primer lugar. Por eso su visión debe sustentarse en la sabiduría de los valores universales, o atributos divinos expresados en su conciencia, por los sentimientos inherentes.
Luego, precisa forjarse justos y correctos propósitos de vida, a corto, mediano, largo y macro plazo, para vivir una vida con sentido lógico sujeto a los planes existenciales de la Ley Cósmica. Debe pronunciar palabras nobles, justas y correctas, manteniendo la armonía con todos y en todo, sobre todo con sus pensamientos positivos. La armonía de pensamientos y sentimientos, es la clave, siempre en polaridad positiva, que manifiesta la luz y el lado placentero de la vida.
Siguen las acciones correctas, en todo y con todos, aún con los integrantes de los otros reinos naturales. Quien produzca sufrimientos a los miembros de los otros tres reinos naturales: animal, vegetal y mineral, cómo podrá vivir una vida satisfactoria? La experiencia de los efectos que provoca en otros, purifica su propio Espíritu y el velo de la separación, que le permite ver claro, que lo mismo que da, recibe, lo que provoca en otros, lo experimentará en carnes propios, o en su conciencia y hasta que no compense el sufrimiento producido en otros, no alcanzará la paz, jamás. Causa y efecto, siembra y recogida, acción y reacción, karma y vipaka. No hay escapatoria posible, ya que las de justicia, compensación y afinidad rigen todo y ordenan a cada ser y cosa, de acuerdo al justo orden que le corresponde en armonía con sus suma existencial. La ley de afinidad es la ordenadora del universo de acuerdo al sentido estricto de la justicia, y a los propios merecimientos.
Los justos medios de sustentamiento de vida permiten a cada ser mantenerse en el noble sendero de la felicidad y la autorrealización, constantes. El reto esfuerzo permite realizar todo propósito que se haya antepuesto como objetivo, en todos los ámbitos existencias. Todo es posible alcanzarlo si se persiste, tenazmente, en el esfuerzo, en el trabajo, en el estudio y en la dedicación del cultivo de cualquier arte, ciencia o realización que se haya elegido. Nada hay imposible para nada si adquiere conciencia de lo que anhela y se avoca en su logro con el justo y correcto esfuerzo, en el espacio y tiempo.
La recta atención permite alcanzar la conciencia perceptiva, comprensiva y realizadora de todas las cosas.
La recta concentración potencia el propio potencial en la realización de pensamientos, sentimientos, palabras y actos en base a estrictas prioridades, de acuerdo a la escala jerárquica de necesidades y motivaciones. Una cosa prioritaria a la vez, es la clave para lograr todo lo que se anhela, y resolver todas las situaciones que se afrontan en la vida.
El sentido de la propia responsabilidad y el cumplimiento de las obligaciones inherentes, purifican al Espíritu de toda culpa pasada, ya que, ahora, tiene absoluta conciencia de que su vida se encuentra enmarcada dentro de los parámetros de los valores universales, y la guía de la Divinidad, por los sentimientos expresados en su conciencia, constantemente, guían sus pensamientos, sus sentimientos, sus palabras y actos, indefectiblemente, en forma justa y perfecta. Así es, ciertamente. 



domingo, 18 de agosto de 2019

EXÉGESIS 452



EXÉGESIS 452

©Giuseppe Isgró C.



452.       Es verdad que ciertas circunstancias favorecen el desarrollo de la segunda vista?
-“Sí; una enfermedad, la inminencia de un peligro, una fuerte conmoción pueden desarrollarla, es decir, colocar el cuerpo en un estado particular que permite al Espíritu  de ver lo que vosotros no podéis ver con los ojos materiales”-.
En tiempos de crisis y de calamidad, las grandes conmociones, todas, en suma, las causas que sobre excitan la moral, provocan, en tal momento, el desarrollo de la segunda vista. Parece que la providencia, delante a un peligro nos da el medio para contrarrestarlo. En la historia existen numerosos casos registrados al respecto.

El Libro de los Espíritus
Allan Kardec


Qué es la Segunda vista? Es la visión del Espíritu emancipado de la materia por el desdoblamiento; es decir, por la emancipación de la conciencia subjetiva de los sentidos físicos. Es en sí una evasión del Espíritu de la conciencia objetiva, con lo cual entra en un estado fronterizo de percepción, comprensión y realización. Es la fuente natural  de la intuición.
Se accede a este estado fronterizo de conciencia por la relajación profunda, por la meditación, por la auto-hipnosis, por la lectura, por el sueño, por el cansancio, por la ausencia de salud, por “la inminencia de un peligro”, y “una fuerte conmoción pueden desarrollarla”.
En todas estas variantes, proyectándose, el Espíritu, puede ver por sí mismo realidades trascendentes que le conciernen. Es un mecanismo natural. Las necesidades estimulan esta percepción extrasensorial a nivel energético-motivacional, y en la percepción del qué, del cómo, del dónde, del cuándo, del quién, del cuánto y del por qué.
La conciencia de una necesidad emergente, de cualquier índole, activa el mecanismo motivacional en la búsqueda de soluciones. En el momento en que se perciba que todo está bajo control, o que se puede someter al propio control la situación emergente, ese conocimiento se transforma en entusiasmo, que vuelve en incansable a la persona hasta que resuelve la situación o que alcanza el objetivo.
Tanto el conocimiento potencialmente infinito, como el poder creador en estado de potencialidad, se encuentran en el propio interior del ser, como atributos divinos que afloran al afrontar cualquier situación emergente, tanto para alcanzar un objetivo antepuesto como realización que aporte un cambio que trasciendas la situación actual, como para resolver cualquier situación para restablecer el equilibrio preexistente. La mente busca y encuentra las respuestas a las propias preguntas, si afronta, sin evasión, los acontecimientos que se presentan en su existencia diaria. Si no abandona, en el momento menos fácil de la situación, siempre se activarán los poderes creadores de la mente, y aportarán la solución anhelada. Surgen las coincidencias, oportunamente, que generan los resultados oportunos y efectivos, a tiempo.
También, el entorno espiritual de afines, amigos, guías y protectores, y la contraparte espiritual que coadyuva a los propósitos existenciales, desde la dimensión espiritual, inspiran las respuestas oportunas y necesarias, en la conciencia, más el estímulo positivo, que orientan las propias acciones hacia el logro anhelado.
La Divinidad, como Supremo Pedagogo, inspira, en la conciencia, por el lenguaje de los sentimientos de los valores, las ideas precisadas para la solución de cualquier situación que se presente, en el espacio y tiempo. Siempre, si se persiste, incansablemente, sin abandonar cuando las cosas se ponen menos fáciles y más dura, surgirá la fuerza interior, y las ideas pertinentes, que conducen, con facilidad, al logro, y a la solución efectiva de todo cuanto se persiga como logro, objetivo o meta en todos los ámbitos de la vida.


sábado, 17 de agosto de 2019

EXÉGESIS 423




EXÉGESIS 423

©Giuseppe Isgró C.


423. Puede, el Espíritu, en el letargo, separarse enteramente del cuerpo hasta darle todas las apariencia de la desencarnación, y después regresar?
–“En el sueño letárgico el cuerpo vive, por cuanto existen funciones que se cumplen: su vitalidad se encuentra en estado latente, al igual que en la crisálida, pero no está anulada. Ahora, mientras el cuerpo vive, quiere decir que el Espíritu se encuentra ligado con él; rotos que sean estos ligámenes por la desencarnación real y por la disolución de los órganos, la separación es completa, y el Espíritu no regresa más. Cuando una persona, la cual tiene apariencia de haber desencarnado, regresa a la vida, es evidente de que la desencarnación no era real”-.
El Libro de los Espíritus
Allan Kardec

EXÉGESIS: Existen casos de catalepsia en los cuales muchas personas han sido consideradas como si ya hubiesen desencarnado; empero, luego que su Espíritu se ha reintegrado al cuerpo, saliendo de dicho estado en el que se encontraba, vuelve a la vida normal. Muchas veces sin recordar lo que le pasó; otras, recordando detalles, o experiencias determinadas. De han dado caso en que han despertado en el interior de la última morada, dejando huellas de arañazos en su intento de salir.
Algunos faquires, en la India, son capaces de entrar en un estado de catalepsia o estado de trance programado, que le permite permanecer durante largo tiempo en esa condición, encerrado en algún tipo de envoltorio en el que no existe entrada de aire. Las funciones vitales disminuyen a la mínima expresión. Transcurrido el tiempo de la programación, vuelven a la normalidad como si no hubiese ocurrido nada.
El Espíritu yace unido al cuerpo por intermedio del alma, o periespíritu, cuya principal cualidad es la elasticidad. El Espíritu, en proyección espiritual, o desdoblamiento, es capaz de viajar sin límites de espacio ni de tiempo, y a la velocidad del pensamiento. Pero, estando en desdoblamiento, el cuerpo permanece en estado de inquietud, de aparente sueño profundo, o sonambulismo natural. No existe ningún riesgo de desecarnación durante esas proyecciones espirituales, por cuanto el Espíritu permanece unido al cuerpo por medio del alma. La excepción podría ocurrir si la desencarnación estuviese programada, en su plan de vida, que ocurriese en esas circunstancias. En ese caso, el Espíritu en cuestión desencarnaría con naturalidad como lo haría en cualquier otra situación. Salvo esa particular condición, el desdoblamiento, en cualquier forma en que se desenvuelva, no producirá desencarnación alguna y el Espíritu siempre volverá a reincorporarse con naturalidad.
La pregunta clave es: Puede el Espíritu desdoblado encontrar algún obstáculo en regresar al cuerpo por entes espirituales de estados inferiores de desarrollo de conciencia? Evidentemente, que sí puede ocurrir ese tipo de molestias, y es fácilmente recordable por muchas personas que adquieren conciencia de encontrarse despiertos, en el cuerpo, pero en estado de catalepsia, es decir, experimentando una fuerza que les mantienen inmóviles, estáticos. Muchas veces se percibe a un Espíritu –encarnado o desencarnado, puede ser de ambas condiciones- que se encuentra en una posición de posesión espiritual, con la cual mantiene en ese estado a la persona, impidiéndole, durante algunos momentos, al Espíritu, de reincorporarse con naturalidad a su cuerpo. Se puede recordar cómo después de tanto forcejear, el Espíritu logra emanciparse y despertar.
Los Estudiantes de la Doctrina Espírita, y de otras disciplinas, aprenden como protegerse de ese tipo de interferencia, y cuando percibe la cercanía de fluidos que corresponden a Espíritus, o seres de condiciones de estados de conciencia menos desarrollados, saben como protegerse, y también, como solicitar la asistencia espiritual a los guías y protectores. Sobre todo, están conscientes de que, siempre es preciso mantener la serenidad, la calma y la confianza de que no se podrá recibir perjuicios algunos, salvo el momentáneo intento de perturbación. Suelen conservar el control de la situación, con facilidad.
Se vive en una constante interacción con el mundo espiritual, y constantemente, sin percatarse, el Espíritu de cada ser, en los cuatro reinos naturales, se proyecta incontable número de veces durante el día, o en las horas en que duerme, bien sea de noche, o de día, o en los breves intervalos de ensoñación. Como la actividad extra-física no la registran los sentidos físicos, casi nunca lo percibe conscientemente, salvo por esos chispazos de intuición o inspiración, por los cuales percibe ideas creativas que le aportan un nuevo conocimiento, desconociendo de donde lo ha aprehendido.
En los períodos de meditación se suele entrar en estados fronterizos de conciencia resultando fértiles en ese tipo de percepción, comprensión y realizaciones, en los estados de conciencias y sus inherentes estaciones, o grados de manifestación.
Lo importante es erradicar el temor. Empero, es preciso dejar de abrir las antenas, o puertas de la mente a cualquier ente espiritual, en forma indiscriminada. Los Espíritus de elevados estados de conciencia son respetuosos con todos, y si se acercan no causan perturbaciones de ningún tipo. Las puertas de la mente no se pueden dejar abiertas, al igual que no se dejarían abiertas las puertas de la propia casa, por razones obvias.
Alln Kardec, en el Libro de las facultades espirituales, -el primero en su naturaleza- explica todas las clases de fenómenos  relativos a las facultades espirituales.