EXÉGESIS
210
©Giuseeppe
Isgró C.
210.
Pueden los progenitores, por la fuerza de la
voluntad y de la oración, atraer en el cuerpo del hijo por nacer, un Espíritu
bueno en vez de uno malo?
-“No,
pero pueden mejorar el Espíritu del hijo que han hecho nacer y que les es
confiado. Es para ellos un deber. Hijos malos constituyen pruebas para los
padres”-.
El Libro
de los Espíritus
Allan
Kardec
EXÉGESIS:
Antes de nacer, cada persona, en la dimensión espiritual elabora un plan de
vida, en cooperación con todas las personas involucradas, en el cual se
contemplan:
1)
Quienes serán sus padres en el nuevo ciclo de vida, donde y cuando reencarnar y
cualesquiera otros elementos esenciales.
2) La
misión de vida que trae a la nueva existencia, en todas sus vertientes y variantes.
Deudas y acreencias kármicas por compensar, lecciones que aprender, objetivos
de servicios que realizar, y enseñanzas, según el plan del planeta, que
asimilar, y otras variantes.
3) Se
establece, ya, quien será el, o la respectiva cónyuge, y los hijos a los cuales
habrá de darle vida, tanto para compensar el karma, como por afinidad. Por lo
cual, cuando una pareja engendra y concibe un hijo, ya estaba previamente
programado quien sería el Espíritu que lo animará. En esto no ocurren errores.
Podría ocurrir que el Espíritu, a última hora, prevarique de su misión y
compromiso adquirido, y se rehúse a reencarnar. En algunos, se le consentirá.
En otros, el mecanismo de la justicia divina "le impondrá", -por
persuasión o por los medios coactivos que les son inherentes- el nacimiento.
Igualmente, la madre, cuando se trata de Espíritus de enemigos, a quien, en
vidas anteriores privó de la vida, en algunos casos, podría incurrir en el
delito del aborto, o después del nacimiento, dejar abandonado al niño, o darlo
en adopción, o, cualquier otro medios que es preferible dejar de mencionar,
Esto constituye una falta de la madre, que oportunamente, deberá responder por
ese acto indebido.
Esto
significa, que, cada ser, por mucha oración o pedido que lleve a cabo, no
cambiará a los Espíritus que habrán de encarnar como sus hijos, porque ya
existe un trato espiritual previamente elaborado. Empero, la oración, o el
pedido mental de que le sean enviados buenos Espíritus como hijos, es, o
constituye una fuerza positiva, que influirá en igual polaridad, en el hijo por
nacer, y que ejercerá una influencia benévola para su mejoramiento en el nuevo
ciclo de vida que empieza. Es una especie de modelo visualizado que ejerce
influencia positiva en el hijo por nacer, desde el primer instante de su
engendramiento, y concepción. La actitud mental positiva de los padres será un
molde que habrá de influir en el perfeccionamiento de las tendencias
espirituales del hijo, o de los hijos.

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