EXÉGESIS 866
©Giuseppe Isgró C.
866. Entonces, la fatalidad,
que parece dominar sobre los destinos materiales de nuestra vida, sería,
también ella, el efecto de nuestro libre albedrío?
-“Vosotros mismos
habéis elegido vuestras pruebas; cuanto más severas sean y mejor las superéis,
tanto más os elevaréis. Aquellos que pasan la vida en la abundancia y en la
humana felicidad, no necesariamente son los Espíritus más valerosos, y suelen
estacionar su progreso real. En consecuencia, el número de los menos
afortunados sobrepasa el de los felices en este mundo, ya que la mayor parte de
los Espíritus busca la prueba, que será para ellos más fructuosa. Ellos ven muy
bien la vanidad de vuestras grandezas y de vuestros placeres. Del resto,
también la vida más feliz es siempre agitada o turbada, aunque no fuese por
otra cosa que por el anhelo de la ausencia del dolor”-. (Ver Nº 525 y
siguientes).
El Libro de los
Espíritus
Allan Kardec
EXÉGESIS: Deberían
destacarse cuatro ideas principales: La primera: La suma existencial; la
segunda: La Ley de afinidad; la Tercera: El libre albedrío; y, la cuarta: la
Ley del eterno progreso.
Cada ser, en los
cuatro reinos naturales, emana a la conciencia individual, a partir del Ser
Universal, dotado con todos los atributos divinos que les son inherentes,
inclusive el libre albedrío. Es decir, tiene libertad de elegir. Bajo los
parámetros de los valores universales, como el amor, la prudencia, la justicia,
la fortaleza, la templanza y la belleza. Paralelamente posee, también, el poder
creador inherente a sus elecciones, en estado de potencialidad infinita.
Empero, cada ser, en el momento de emanar a la conciencia individual ignora su
origen, y su estado de potencialidad infinita en sabiduría y en poder creador.
Es una labor de descubrimiento que irá realizando en la medida que afronte
necesidades y anhelos de realización, en cuyo mismo grado irá extrayendo tanto
el conocimiento como el poder inherente, para resolver las pruebas
existenciales que afronte, o para realizar los objetivos que conciba o se plantee,
en el diario acontecer. En cada etapa de su vida, en ambas dimensiones:
física-espiritual, en un momento dado, su experiencia en ambas polaridades:
positiva-negativa, conforma una suma existencial en determinado saldo, grado o
estaciones, en los estados de conciencia equivalentes al desarrollo de sus
atributos divinos. Esos estados de conciencia y el grado de experiencia
adquirido, por cada ser, en determinado momento, constituyen la suma
existencial, mediante la cual, la Ley de afinidad, ordenadora universal de todo
cuanto existe, actuando en concordancia, y armonía, con las leyes de justicia
divina, compensación e igualdad, va ubicando, o reubicando, a cada ser, en el
orden que le corresponde en el concierto de todas las cosas. En ese estado de
cosas, lo que cada ser es, en un momento dado, es el resultado de las sumas de
decisiones asumidas, libremente, y de los pensamientos, sentimientos, palabras
y actos que haya puesto en ejecución. Metafóricamente, cada quien ha ido
construyendo su propia telaraña como expresión de su destino temporal, pero no
definitivo. Su destino definitivo lo constituirá el eterno retorno del ser
individual al Ser Universal, ad infinitum, durante el cual irá descubriendo su
estado de potencialidad infinita, sin límites de ninguna naturaleza,
contribuyendo, al mismo tiempo que adquiere la experiencia, y el desarrollo de
sus aptitudes y actitudes, contribuye a la expansión de la Creación en el
eterno presente. En esa labor de cooperación cada ser se transforma en un
instrumento activo de la divinidad y percibe, en compensación, el salario
cósmico, es decir: la experiencia y la conciencia gradual de su potencial
infinito en sabiduría y poder creador.
Dado ese preámbulo,
en cada nuevo ciclo de vida, con sus estados de conciencia actuales, y las
situaciones inherentes que debe resolver, así como los objetivos cuyos
resultados precisa alcanzar a corto, mediano, largo y macro plazo, le permiten
trazar un plan desde la misma situación existencial en que se encuentra. Y, en
conjunto con todos los seres que les están interrelacionados como integrantes
de su familia espiritual, y entes interrelacionados por la afinidad de ideas o
proyectos, o por las compensaciones que mutuamente precisan efectuarse, de
acuerdo con la Ley cósmica, y a los planes de vida, para el planeta de turno,
en un momento dado, y mirando al macro plazo, con sus fases intermedias, cada
quien, realiza lo siguiente:
Primero: Un plan
de vida a corto, mediano, largo y macro plazo, con el consenso de todos los
seres interrelacionados, incluyendo la familia espiritual del respectivo país,
o países, en donde, finalmente, le tocará desarrollar su plan existencial, en
cada una de las fases intermedias. Es un plan que contempla diversas
dimensiones: 1) Personal, familiar, colectivo en lo regional, nacional y
mundial, según sus propias competencias y la del grupo del cual forma parte. 2)
Al mismo tiempo, que existe un plan de trabajo como aporte al entorno del que
se forma parte, en la dimensión espiritual, y en la física, acto seguido, en el
que participará, en forma gradual, precisa diseñar el plan de estudio, según
los tiempos. 3) Este plan de estudio, se realiza en la dimensión espiritual, en
estado de proyección espiritual, o desdoblamiento, casi siempre sin percibirlo
en su conciencia objetiva, estando encarnado. 4) A nivel de encarnado, deberá
cumplir los planes de estudio vigentes y obligatorios, que le van nivelando, en
cada ciclo de vida, a la actualidad de turno. 5) Empero, a nivel personal, por
su vocación, visión, misión y experiencia, trae en su plan personal de vida, un
grupo de objetivos a los cuales centrará su atención como medio de desarrollo
personal. Dada esa formación de turno, podrá cooperar de manera más efectiva,
en todas las etapas de la existencia de turno.
Ahora bien, cada
situación por resolver y/o compensar, cada nuevo objetivo por realizar, y las
diferentes pruebas de aprendizaje y desarrollo de plan de vida, le van a
enfrentar a exigencias de mayor nivel del que ha desarrollado hasta determinado
momento. Empero, posee, interiormente, el potencial en conocimientos y en poder
realizador, para resolver todo lo que, afrontándolo, sin evasión, y
persistiendo en la acción, se proponga concluirlos. Esas pruebas inherentes,
naturales, por las que, indefectiblemente, pasa cada ser en el camino de la
vida, se presentan como pruebas adversas, empero, son esas mismas pruebas
adversas las que contribuirán a elevar el propio nivel de conciencia, y
progreso, si se afronta la realidad, sin evasión. En el momento que se resuelve
persistir tenazmente, enfrentando sosegadamente la adversidad, cara a cara, se
activan los poderes creadores de la mente, y comienzan a surgir las
coincidencias que aportan tanto la solución esperada como los resultados
acordes a los objetivos de turno.
Cada nuevo
progreso alcanzado incrementa el saaldo de la propia suma existencial, mediante
la cual, la ley de afinidad, automáticamente, y sin esfuerzo alguno, va
ubicando y reubicando, a cada quien, en el nuevo orden que le corresponde,
donde pasará a la nueva fase de realización integral de su plan de vida.
Si cada ser
realiza la labor que le corresponde en el concierto de todas las cosas, con
dedicación y estudio, preparándose para labores de nivel más elevado, en
jerarquía, los regidores cósmicos, por una parte, y los cooperadores del propio
plan de vida, personal y grupal, por otra, le van utilizando en el lugar y
desempeño que mejor se adecuen a su nivel de experiencia y competencia. Todo
estado de perfeccionamiento integral, en cada ser, se transforma en una oferta
de servicio que no pasará inadvertida en el entorno, o esfera mental, en que se
interactúa, y oportunamente, se presentará la oportunidad inherente como medio
de riqueza integral. La mayoría de las veces, esa oportunidad se presentará
como una adversidad que afrontar. Si la persona no evade su responsabilidad
personal y social, y la afronta, derivará el provecho de la misma, la
experiencia inherente, y el salario cósmico. Estará preparado para abordar la
siguiente fase en el concurso de todas las cosas, según las inquietudes de los
tiempos que corren.
En cada
situación, o fase existencial, es preciso ver más allá de las apariencias,
única manera de percibir, comprender y realizar lo que compete, un paso a la
vez, en el camino de la vida.
Aquí reside la
importancia de conocer las leyes que rigen la vida, en el universo, desde una
perspectiva universal, conociendo, de manera integral, sin apegos, todas las
doctrinas que constituyen el acervo cultural, científico, filosófico,
tecnológico, artístico y espiritual acumulado en el largo recorrido histórico,
en el planeta de turno.
En todo hay que
pensar en grande, ya que somos instrumentos de la Divinidad en la expansión de
la Creación universal. La Divinidad ha pensado en grande, en todo, y no
permite, por la ley cósmica, que nadie se duerma en los laureles. El progreso
es continúo, constante, de un nivel determinado a otro más elevado, sin
límites. Quien se estanca se queda rezagado. El sentido de insatisfacción que
se va experimentando, en cada época, es la señal inequívoca que indica que hay
que plantearse, por escrito, nuevos objetivos de realización hacia los cuales
canalizar la propia energía creadora y el caudal de experiencia obtenida, que
permiten asumir nuevos y más importantes retos.
Con estos estados
de conciencia, en cualesquiera estaciones de la vida, siempre se experimentará
una sensación de seguridad y certeza. A medida que se van subiendo los peldaños
de la escalera del progreso, se va viendo más lejos, así como el lugar hacía el
cual hay que dar el siguiente paso. Un paso a la vez, se va recorriendo el
camino de la vida hacia la suprema meta, ad infinitum.
En revisión…...

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