jueves, 19 de marzo de 2020

MEDITACIÓN 22. MATERIA




MEDITACIÓN 22

MATERIA

©Giuseppe Isgró C.



El mundo de la materia no es más que la dimensión física de la expresión de la vida.
Esta manifestación física de la vida, siendo real desde el punto de vista de lo tangible, de lo físico, de lo compacto, no deja de ser más que una apariencia, una ilusión.
Esto es debido a que la materia no es más la condensación de la energía bajo ciertas formas y características.
Formas y características que se plasman de acuerdo con las imágenes expresadas por el respectivo Espíritu elemental de la naturaleza y por la “personalidad” inherente del elemento en sí, del cual se trate, que le imprime determinadas cualidades físico-químicas, con una función específica en el contexto universal.
Al igual que una planta, del entorno que conforma su hábitat, en la tierra, extrae las sustancias que le permitirán desarrollar la vida física que le es inherente. Así como crecer y desarrollarse, mientras culmine su ciclo biológico, lo cual ocurre también en la dimensión energética.
El Espíritu elemental vibra a una determinada frecuencia y condensa la materia equivalente al elemento en cuestión, del que se trate.
Siendo la misma energía universal del que extrae la esencia inherente al tipo de Espíritu elemental del que se trate, empero, las cualidades y características son diferentes, entre sí, según sea un elemento u otro.
¿Cómo es posible que, siendo la misma energía la fuente de la cual extrae cada Espíritu elemental la esencia con la que manifiesta la materia inherente, tengan las diversas expresiones de la materia, características y cualidades tan diversas entre sí?
¿Será que en esa aparente uniformidad de la energía cósmica existen, también, una extensa gama de variantes equivalentes a la totalidad de los elementos conocidos y por conocer, en cada planeta en particular?
La tierra, a nuestra vista aparece uniforme, como si fuese una sola substancia, pero contiene una extensa gama de elementos. ¿Ocurrirá que, en la dimensión energética existen, también, variantes en los tipos de energía, que los Espíritus elementales utilizan de acuerdo con su “personalidad”, para condensar la energía de acuerdo al tipo de elemento?
Evidentemente, existe una dimensión espiritual en la que se desenvuelven los Espíritus elementales de la naturaleza, al igual que los de los otros tres reinos naturales. Esta dimensión no es sino la expresión de la Divinidad en tantos seres emanados a la conciencia individual, sin separarse la Divinidad de sí misma, y sin dejar de ser Ella misma. ¿Qué tipo de interrelación existe entre los Espíritus de los cuatro reinos naturales, en la dimensión espiritual? ¿Existen infinitas capas superpuestas de esferas mentales-espirituales, según la gradación de sus estados de conciencia? Existen evidencias que parecieran indicarlo. Las esferas mentales, en forma de espiral, cada ser, en los cuatro reinos naturales, se encuentra ubicado en una posición que va de 1 a 360 grado, en una secuencia de esferas que van del grado 1 al infinito. Por supuesto, en la extensa gama del infinito, deben existir, aún, esferas vacías, en espera que algún día, dentro de la eternidad, grupos de Espíritus con ese grado de conciencia, o evolución, las ocupen como hábitat. La suma existencial, basada en la experiencia y en los méritos adquiridos, con la inherente depuración espiritual, rige bajo la égida de la Ley de afinidad, en cooperación con la ley de justicia, compensación e igualdad, como ordenadora del universo, en armonía con todos y con el Todo. Es decir, cada quien, ocupa, automáticamente, su lugar y orden, en el concierto universal de todas las cosas.
En todas esas esferas, existe la dimensión del Alma Universal, que es una especial forma de materia etérica, fluídica, más sutil, quintaesenciada, que sirve de vehículo espiritual a todos los Espíritus que conforman la dimensión espiritual. Es una forma menos densa de materia, pero, es una variante de la materia, que a su vez aporta sustancia imbuida de plasticidad, moldeable según quien la utilice y el objeto pertinente. Es una esfera donde el dirigente es la mente, es decir: el Espíritu. Lo pensado con intención, se manifiesta a nivel de pensamientos, sentimientos, palabras o imágenes-ideogramas y actos, y el resultado de los mismos.
Esa materia quintaesenciada, en infinitos grados de densidad, en la espiral cósmica, que conforma el Alma Universal, le sirve al Espíritu de vehículo en la dimensión espiritual, y le sirve, al mismo tiempo, de enlace entre el Espíritu y el cuerpo; éste, a su vez, funge de vehículo en la dimensión física de la vida.
Esa alma individualizada, en cada Espíritu de los cuatro reinos naturales, que no dejan de ser emanaciones individuales, en el Alma Universal, de la misma y única Divinidad, causa suprema de todo lo existente, contiene en sí todas las esencias del universo, en todas sus vertientes y variantes, pero, con una programación específica, según el Espíritu de que se trate y sus inherentes estados de conciencia y respectivas estaciones en la escala evolutiva.
Es decir, Espíritu de los respectivos cuatro reinos naturales, respectivamente, salvo que existan otros reinos naturales que aún no se conozcan en el planeta tierra.
En todo caso desde la forma física más densa de la materia, a la más sutil y etérica, existe una inmensa variante que podríamos, probablemente, ubicar entre el grado cero y el infinito de densidad, o estado de depuración, como ya fue esbozado con anterioridad. Es decir, mientras más elevados sean los estados de conciencias en ese mismo grado se sensibiliza la materia adquiriendo expresiones más depuradas y bellas.
Esta es la razón de que en el ámbito Espírita se habla que el alma o periespíritu es materia quintaesenciada, menos densa que la física, pero materia en fin.
Si existen formas físicas diversas en la materia, es porque, simultáneamente, existe una análoga diversidad de Espíritus elementales capaces de condensar esas variantes en la materia. Tantos Espíritus elementales como elementos existan, conocidos o por conocer.
De igual manera, ¿existen arquitectos cósmicos que diseñan, según el reino natural, las formas equivalentes a la especie vegetal, o elemento mineral, de acuerdo a las características respectivas de cada especie o elemento?
 Esas características especiales de cada especie animal, vegetal o mineral, ¿han sido impresas ya  por la Divinidad en el momento en que emanan, respectivamente, a la conciencia individual?
O, ¿cada Espíritu de los cuatro reinos naturales los va desarrollando, haciendo uso de su respectivo libre albedrío? En la bellota, en esencia se encuentra, ya, encerrado el árbol de la encina con toda su programación como variedad vegetal. Empero, el operador es el Espíritu de la encina, que contiene, a su vez, la programación espiritual, o misión, asignada por la naturaleza de las cosas, o, por el Gran Arquitecto del Universo.
¿Tienen libre albedrío todos los Espíritus de los cuatro reinos naturales?
Por supuesto que sí. No hay duda ninguna de ello. Están dotados de los mismos atributos de la Divinidad, incluyendo la conciencia y el libre albedrío.
La única diferencia podría surgir en que el Espíritu humano utiliza la materia de los otros tres reinos naturales, al igual que el Espíritu de los animales.
El Espíritu vegetal utiliza la materia a partir del reino mineral, y el reino mineral, utiliza la materia a partir de la energía. Cada reino sirve de enlace y soporte del otro.
Es decir: Los Espíritus elementales de la naturaleza, utilizan la energía; los Espíritus del reino vegetal utilizan la energía a partir del reino mineral; los Espíritus de los reinos animal y humano, lo hacen a partir de la energía sintetizada por el reino mineral y vegetal, y, en parte, a partir del mismo reino animal y humano.
Es un proceso de cooperación recíproca e integral.
Toda esta extensa gama de variantes en la condensación de la energía, en materia, empieza en la mente de cada Espíritu. Cuando se dice que “los pensamientos son cosas”, es que las ideas, o ideogramas que contienen o expresan, son capaces de manifestar su equivalente a nivel espiritual, anímico o físico. A nivel espiritual como sentimientos, a nivel anímico, como emociones, y a nivel físico, como sensaciones. Según su índole manifiestan el equivalente físico, por las leyes de causa y efecto, y por la de la polaridad y la de atracción, entre otras. La ley de afinidad es la ordenadora por la suma existencial inherente.
El respectivo orden que conforman en el contexto universal tiene que ver con la densidad, o estado de depuración, suma existencial, o peso específico de cada ser en los cuatro reinos naturales.
Realizar ejercicio práctico:
1)       Estudio de la materia desde la perspectiva de la Física.
2)       Otro, desde la perspectiva de la Química.
3)       Análisis de la materia desde la perspectiva de la Biología.
4)       Análisis de la materia desde las perspectivas de diversas corrientes de pensamiento, que permita completar el cuadro mental de la realidad de la dimensión física de la vida. 
5)       Estudio actualizado sobre el éter.


El libro de los Espíritus, dice: (22)

-“La materia se define, en general, como lo que tiene extensión; lo que puede causar un efecto perceptivo sobre nuestros sentidos; lo que es impenetrable. Son exactas estas definiciones?
-“Según vuestra manera de ver, sí, por cuanto vosotros habláis de lo que conocéis; empero, la materia existe, también, en otros estados que vosotros desconocéis todavía. Ella puede ser, por ejemplo, tan etérea y sutil que deja de hacer el más mínimo efecto sobre vuestros sentidos; empero, ella siempre es materia aunque para vosotros no sería tal cosa”-.
¿Cuál definición nos daríais vosotros de la materia?
-“La materia es la unión que vincula el espíritu, y al mismo tiempo es el instrumento que le sirve, y sobre el cual ejercita su acción”-.
-“Esto admitido, puede decirse que la materia es el agente, o el vehículo, con la ayuda del cual y sobre el cual actúa el espíritu”.

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