lunes, 16 de marzo de 2020

MEDITACIÓN 81. EMANACIÓN DE LOS SERES A LA CONCIENCIA INDIVIDUAL




MEDITACIÓN 81

EMANACIÓN DE LOS SERES
A LA CONCIENCIA INDIVIDUAL

©Giuseppe Isgró C.


¿Cómo emanan los seres, del Creador Universal, a la conciencia individual?
En primer lugar, el Creador Universal estaría formado por dos partes esenciales:
a)                            El Espíritu Universal, único, energía  comparable, si pudiésemos verle con la visión espiritual, a un fuego cósmico en constante movimiento, o, a una luz como un fuego dorado, color equivalente al de la miel de abeja pura. Es fuente de toda vida, dotado de Inteligencia infinita y todos los demás atributos divinos, conciencia universal y ley cósmica impresa en la misma, y por supuesto, libre albedrio regido por la sabiduría de los valores universales, en todas sus vertientes y variantes.
b)                            El Alma Universal: podríamos definirle como el vehículo o cuerpo universal, en el cual emana cada Espíritu a la conciencia individual, en los cuatro reinos naturales, dotado de todos los atributos divinos, idénticos a los del Creador Universal, de la siguiente manera:
·            Cada vez que el Creador Universal desea otorgar vida individual a un nuevo ser, en los cuatro reinos naturales, el Espíritu del Creador Universal se une a esa alma individual que se encuentra inserta en el Alma Universal, -equivalente a una célula creadora- adquiriendo, a partir de ese momento, vida individual, eterna e inmortal, con todos los atributos divinos del Creador Universal, por cuanto es el mismo Creador Universal encarnado en esa alma individual e individualizado, sin separarse de la Totalidad del Ser Universal, y sin dejar de ser Él, siendo Uno con Él, indisoluble, Él mismo diferenciado en una Unidad del Alma Universal, como vehículo en la dimensión espiritual. Es el equivalente a la encarnación divina, en todo el sentido de la palabra. Y cada Espíritu constituye una encarnación de la Divinidad en un alma individual que será su vehículo eterno individualizado y diferenciado, con libre albedrío y autonomía, sujeto a los parámetros de las leyes divinas, valores universales o atributos divinos.
·                       Es un proceso de encarnación divina continúo y eterno, en forma gradual, de acuerdo a las necesidades de la Creación y la expansión universal.
·            Esa alma individual en la cual se ha encarnado el Espíritu Universal, individualizándose, es como una célula creadora en el cuerpo humano, comparable a un espermatozoide etérico o espiritual, después de cuya unión de Dios con esa célula, emana a la conciencia individual el Nuevo Ser individualizado.
·            El lugar del cual emana a la vida individualizada, esa alma individual, por la encarnación de la Divinidad como Espíritu personalizado, constituirá el espacio cósmico de cada ser en el Ser Universal, con el cual estará indefectiblemente unido con un hilo fluídico elástico,  análogo al hilo de plata, fluídico y elástico, que constituye el alma,-peri-espíritu-, que une el Espíritu con el Cuerpo. En ese mismo sentido, existe un hilo fluídico-elástico –o parte indivisa- que une el ser individual, en los cuatros reinos naturales, con el Ser Universal. Hasta aquí, se entiende, en el ámbito de la dimensión espiritual, todavía. Al emanar a la conciencia individual, en el alma universal, en la dimensión espiritual, cada ser, le ocurre igual que al Espíritu, al encarnar: olvida, por sabiduría divina, todo lo anterior. A partir de ese momento comienza su proceso de aprendizaje, por medio de un proceso perceptivo, comprensivo y realizador, por la experiencia, y por medio de un proceso constante de necesidades-satisfacción de las mismas, ad infinitum, en el eterno retorno a la fuente, sin jamás llegar a completarlo. Por supuesto, al igual que el Espíritu encarnado en la dimensión física, el Espíritu, en la dimensión espiritual se proyecta a la dimensión de la Divinidad, conservando reminiscencias, intuiciones, inspiraciones y sueños de lo que ocurre en cada una de dichas incursiones. Esa interrelación con la dimensión divina, podía ser constante, al igual que ocurre entre la física y la espiritual. Solamente que, lo percibe de acuerdo al grado de desarrollo de su conciencia. Aquí conviene recordar que una sola y la misma es la Ley cósmica que rige todo, y cómo es arriba es abajo y viceversa, tal como lo refiere el aforismo hermético.
·            Gran número de doctrinas y personajes lúcidos de diferentes épocas han expresado, en algún grado, y en diversas formas, esta verdad,  sin entrar en detalles, lo que, en síntesis, se refleja en lo antes expuesto; empero, la reseña que antecede permite formarse una idea clara de cómo se lleva a cabo el proceso con exactitud. Krishna, tal como se describe en el Bagavad Gita, representaría un ejemplo; solo que, ese enfoque se generaliza, en la práctica, con todos los seres en los cuatro reinos naturales.
·            Quedaría una pregunta digna de meditación: El proceso de emanación a la conciencia individual, de acuerdo a la reseña que antecede, ¿se realiza paralelamente y en forma diferencial, en cada uno de los seres de los cuatro reinos naturales, o en un solo ser individualizado a partir del cual va evolucionando, a nivel espiritual, -no físicamente- pasando de una especie a otra, de un reino a otro, por etapas, hasta ocupar el nivel humano?
·            Nuestra percepción personal indica un solo e idéntico proceso de la encarnación de la Divinidad en un ser individual diferenciado, en los cuatro reinos naturales. No hay diferencia, excepto en las funciones, y misiones inherente asignadas a cada quien en el concierto de todas las cosas.
·            Cada reino natural posee Espíritu, alma y cuerpo, en un proceso idéntico.
·            Aquí caben dos preguntas: 1) En los mundos muy avanzados, ¿existen minerales, plantas y animales? 2) Sus Espíritus, ¿son los mismos que formaron parte de aquellos mundos primitivos e intermedios por los cuales pasaron las humanidades muy evolucionadas?
·             Si estas preguntas tienen respuestas afirmativas, es decir, que: los Espíritus de los minerales, de los vegetales y de los animales que conforman los mundos muy evolucionados y que acompañan a las humanidades que los pueblan, han evolucionado paralelamente, y les han acompañados en el proceso evolutivo, hasta esta etapa superior, conservando su respectivo rango de mineral, vegetal o animal,  entonces, la respuesta correcta a la pregunta formulada sobre el proceso de la encarnación de la Divinidad a nivel del alma individualizada, sería la de que, la Divinidad, siendo la misma, sin separarse de sí misma y sin dejar de ser ella misma, se encarna en cada cada ser de los cuatro reinos naturales, individualizando el Espíritu respectivo en la conciencia individual y diferenciado en cada especie. No obstante, en esencia, no existe diferencia alguna entre cada uno, ya que en todos late la misma vida, inteligencia, atributos divinos, libre albedrío, sabiduría, poder creador y perfección en estado de potencialidad infinita. Lo único que le falta es la experiencia ad infinitum.
·            Si el Espíritu humano debiese pasar por los procesos de transformación evolutiva, a nivel espiritual, por todas las variantes minerales, vegetales y animales, sería un proceso demasiado largo. Por lo menos, a nivel del planeta tierra, y de los mundos superiores en progreso al de nuestro planeta, el ser humano, desde su primera existencia, en la tierra, siempre ha sido humano. Esto se deduce claramente de la respuesta que obtiene, Allan Kardec, a la pregunta Nº 172 de El Libro de los Espíritus. Este tema, apasionante de por sí, amerita mayores análisis y meditaciones para dejarlo zanjado.

El Libro de los Espíritus, a la pregunta de Allan Kardec, si los Espíritus se forman espontáneamente, o proceden los unos de los otros, dice: (81) -“Dios los crea, como todas las criaturas, con su voluntad; pero, repito, su origen es un misterio”-.

Trabajo en revisión……

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