MEDITACIÓN 18
CONCIENCIA PERCEPTIVA,
COMPRENSIVA Y REALIZADORA
©Giuseppe Isgró C.
El Espíritu está dotado de un
poder potencialmente infinito, expresado en dos vertientes: la primera, de
percepción del conocimiento; la segunda, de acción creadora.
El estado de purificación de la
persona, implicaría una depuración de su Espíritu en los asuntos “materiales”,
sensibilizando su ser en las cosas elevadas de la vida, por lo que, centrando
su atención en las preguntas que inquietan su conciencia, se les abren los ojos
de la comprensión intuitiva, o inspirativa, que le permiten percibir la
información que precisa, sabiendo lo que quiere saber.
Esto implica descentrar la
atención del ego, de los sentidos físicos, de la lógica inductiva y deductiva,
emancipándose de la conciencia objetiva para acceder a la visión espiritual, a
un nivel de conciencia trascendental.
Empero, en cada fase de
desarrollo, precisa ejercitar sus facultades intelectuales, y espirituales, al
mismo tiempo, que permitan, a la vez, la percepción, la comprensión y la
realización. Este último elemento, indispensable para adquirir la experiencia,
madre de la sabiduría.
Es preciso recordar que el
Espíritu se encuentra dotado de los mismos atributos divinos del Creador
Universal, en estado potencial. Esto quiere decir que posee, exactamente, todas
las facultades que les son inherentes al Creador, pero, en estado de
potencialidad, que, eternamente habrá que desarrollar.
En este desarrollo eterno, irá
percibiendo, gradualmente, en la medida en que se purifica, y desarrolla sus
atributos divinos, todo el conocimiento del cual perciba su ignorancia, en un
momento dado.
Es decir, la conciencia de lo que
ignora, le irá creando el molde que expresará el respectivo conocimiento que
precisa en ese estado evolutivo.
El Libro de los Espíritus, dice:
(18) –“Los ojos se le abren al mismo tiempo que él se purifica”. (…).

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